Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
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Expreso de Guantánamo se casa con uruguaya en Montevideo

El ex prisionero de Guantánamo Adel bin Muhammad El Ouerghi, de Túnez, está junto a su novia uruguaya Roma Blanco que saluda a los periodistas, después de la ceremonia religiosa en su casa de Montevideo, Uruguay, el viernes 5 de junio de 2015. (AP Photo/Matilde Campodonico)

El tunecino Abdul Bin Mohammed Ourgy, uno de los seis exreos del penal estadounidense de Guantánamo (Cuba) acogidos por Uruguay en diciembre, se casó el viernes con una uruguaya por el rito musulmán en una ceremonia íntima en una vivienda de Montevideo, en cuyos alrededores la expectación fue la protagonista.


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“Adel es muy humilde, respetuoso, amable, muy caballero, todo lo mejor que una mujer puede esperar de un hombre. Me gustan de él su serenidad, lo sensible que es y cómo trata a mi hijo”, dijo Roma Blanco, su esposa uruguaya, que se casó vistiendo un conjunto marroquí de pantalón y túnica color fucsia con bordados dorados, la cabeza cubierta y floridos tatuajes de henna en sus manos.

Los novios, sin embargo, no han realizado todavía el trámite para contraer matrimonio civil, obligatorio en el país sudamericano. Según las leyes locales, ningún sacerdote de ninguna religión puede casar a una pareja que antes no se casó civilmente, so pena de seis meses de cárcel.

“La semana que viene nos inscribiremos para casarnos por civil”, dijo Roma a la Associated Press. La uruguaya, que tiene un hijo de 5 años de una anterior relación, se convirtió al islam hace cuatro meses y adoptó el nombre de Samira. Su madre, que dijo sentirse muy feliz, hizo lo mismo una década atrás. Pero su hermana menor, Topacio, mantiene la fe católica.

La ceremonia de matrimonio, descrita por los invitados como sencilla y cálida pero sin besos entre los novios, se realizó en el apartamento donde vivirá la pareja, en la ciudad vieja de Montevideo, apenas a una cuadra y media del Río de la Plata. El apartamento tiene dos dormitorios, cocina, un baño, living y un balcón sobre la calle, dijo la novel esposa.

“Nuestro noviazgo fue visitarnos, tomar té y café juntos, pero desde hoy viviremos juntos”, agregó Roma, minutos después de concluida la ceremonia religiosa y mientras una veintena de personas celebraba dentro del departamento. Dijo que Adel comenzará a trabajar en el futuro inmediato pero se excusó de adelantar en qué.

Respecto al pasado de Adel en Guantánamo, que prefirió no hacer declaraciones, Roma dijo: “Yo sé que fue muy torturado, pero no he querido escarbar en sus heridas. Le he dicho que cuando él quiera puede contarme, y él me dijo que lo hará. Yo lo voy a esperar, sin presionarlo”.

“Se la veía muy preparada, con todos los tatuajes y las cosas (la chica). Sencillo pero todo bien organizado. Estaban los dos emocionados. Se les veía en la cara“, dijeron a la prensa algunos de los invitados que acudieron al acontecimiento, que se celebró en una vivienda del centro histórico de la capital uruguaya.

Además de algunos de los otros exreclusos, acudieron al enlace familiares de la novia, además de otros representantes como la exvicecanciller del país suramericano Belela Herrera, activista uruguaya de los derechos humanos.

Apenas unos días después de que trascendiera que la boda de Mohammed Ourgy, de 49 años, se supo que su compañero, el sirio Abd al Hadi Omar Mahmoud Faraj, de 40 años, que iba a casarse con otra uruguaya, este sábado en una mezquita de la Embajada de Egipto, optaron por cambiar de planes para tratar de evitar la asistencia de la prensa.

Es por ello que el enlace del primero, celebrado hoy, estuvo rodeado de una casi completa intimidad, sin que se desvelase el lugar exacto del enlace.

Sin embargo, finalmente el boca a boca permitió a la prensa a última hora acudir frente al apartamento particular donde se realizó el casamiento y en el que se agolparon multitud de cámaras de televisión y de medios escritos, que se sumaron a los no pocos vecinos expectantes por el revuelo causado ante el nuevo matrimonio.

Los invitados que accedieron a hablar con la prensa señalaron que en la ceremonia tuvo lugar, primero “toda la parte musulmana y después felicitaciones y todo eso. La parte más cercana a nosotros”, añadieron.

“La relevancia que ha tenido a nivel de prensa me preocupa un poco que pueda pasar algo. Mientras menos se sepa mejor”, dijo hoy a Efe el abogado de los hombres, Mauricio Pigola, quien precisó que se trataría de una ceremonia íntima.

Por su parte, se espera que la boda de Mahmoud Faraj tenga lugar próximamente, en una fecha todavía por determinar.

Los seis exreos fueron acogidos en diciembre en Uruguay como parte del compromiso del entonces presidente, José Mujica (2010-2015), de colaborar con su par estadounidense, Barack Obama, en el plan de cierre del penal radicado en la base naval estadounidense en Guantánamo (Cuba) para acusados de terrorismo.

Así, el pasado 19 de mayo cuatro de los exprisioneros -entre ellos el ahora recién casado- pusieron fin a una protesta de casi un mes frente la embajada de Estados Unidos en Uruguay, con la que buscaban que ese país les diera “lo necesario para llevar una vida normal como seres humanos” en Uruguay, tras haber estado 13 años presos sin cargos en la base de Guantánamo.

EE.UU. no atendió su reclamo, pero el Gobierno uruguayo trató de institucionalizar su proceso de adaptación e inserción en Uruguay por intermedio de un convenio con una ONG representante del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que les brinda apoyo financiero y una vivienda en alquiler a cada uno.

Además, la Cruz Roja se hará cargo del desplazamiento de los familiares de cada refugiado desde los países de origen.

Christian Mirza, el mediador que eligió el Gobierno de Uruguay en abril para destrabar la situación de cinco de los exreos que se negaban a firmar un documento que regulaba su vida en ese país, dijo recientemente a Efe que el nuevo estado civil no será inconveniente para recibir la ayuda económica que les concede el gobierno.

Dicha ayuda es de 15.000 pesos mensuales (unos 560 dólares). EFE