Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
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Evo Morales, el candidato contradictorio

La Paz, 7 oct (EFE).- Evo Morales, que desde hace nueve años gobierna Bolivia y aspira a hacerlo hasta el 2020, es hoy un hombre de discurso contradictorio y personalista, muy lejos del humilde y combativo líder sindicalista que fue elegido primer presidente indígena de su país.


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Morales, que cumple 55 años este mes, ataca casi a diario a EE.UU pero concede becas para Harvard, sueña con cualificados expertos pero ampara el trabajo infantil, y reprueba la violencia machista aunque defiende a un candidato de su partido que dijo que las jóvenes que se visten provocativas “se exponen al delito”.

Las paradojas del mandatario se han intensificado en estos años al mismo ritmo en que ha ido ejerciendo el poder de una forma cada vez más personalista como ilustran las fotografías gigantes con su imagen desplegadas ante cada una de las obras que inaugura.

Incluso las monedas de chocolate que se venden en los mercados bolivianos llevan su efigie.

Sus críticos y opositores le acusan de ejercer el poder con una creciente soberbia que se refleja, por ejemplo, en su tajante rechazo a debatir frente a frente con sus contrincantes.

Sin embargo, esta personalización del poder se traduce también en un apoyo popular masivo: las encuestas predicen que ganará los comicios con casi un 60% de los votos, y él nunca ha dudado de ello.

Porque en Bolivia no votan al Movimiento al Socialismo, el partido oficialista. Votan “al Evo“.

A Morales no se le puede acusar de perder el contacto con la realidad ni de abandonarse a la opulencia durante sus años de gobierno. Si hay un candidato del pueblo, ese es Evo Morales.

El mandatario, que recientemente afirmó que cuando se retire quiere ser camarero en su propio restaurante, recorre casi a diario cada rincón de Bolivia -país que dobla la extensión de Francia-, con agendas maratonianas y apenas un par de horas de sueño.

Nacido en la región andina de Oruro el seno de una humilde familia aimara, Evo Morales se ganó el pan desde niño y desempeñó todos los oficios imaginables, desde pastor de llamas a trompetista, y posteriormente líder cocalero, cargo que todavía ejerce.

Morales achaca su resistencia física a que de niño caminó “bastante”, lo que le dio “resistencia muscular y fortaleza física”.

También es conocida su pasión por el fútbol. El gobernante no pierde ocasión de disputar un partido y visitar los estadios allá donde viaja, y asegura que ya de bebé gateaba tras una pelotita.

Más allá, este año a punto estuvo de fichar “oficialmente” por un equipo de fútbol boliviano, aunque la cosa no cuajó en medio de una avalancha de críticas, entre otros motivos, por su edad, aunque hubo quien ironizó sobre quién osaría robarle el esférico al presidente.

Como tampoco nadie en su partido se atreve a robarle protagonismo político ni a hacerle sombra en el liderazgo del oficialismo.

Él mismo confesó hace unos días su preocupación porque no ve un sucesor claro en las filas del MAS.

En pocas ocasiones a lo largo de estos años de gobierno Morales ha perdido su impasibilidad andina, ni siquiera cuando el año pasado quedó varado en el aeropuerto de Viena porque varios países europeos bloquearon el paso a su avión oficial, en una crisis diplomática sin precedentes entre Bolivia y Europa.

En cambio, sí se vino abajo cuando murió el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, amigo, mentor y su “hermano”, le llamaba.

A Morales se le vio entonces roto de dolor. Es notorio que la sintonía con el nuevo gobernante venezolano, Nicolás Maduro, es mucho menor.

La compostura presidencial no impide, eso sí, que Morales diga en público y en privado lo que le viene en gana, comentarios que incluso han sido recopilados en un libro titulado “Evadas”: desde su célebre vinculación entre la ingesta de pollo y la homosexualidad, a su nulo interés por la lectura.

Aunque en un viaje oficial a China se contradijo una vez más y aseguró que de niño, mientras pastoreaba ovejas, leía el “Libro Rojo” de Mao.

Esa naturalidad es acogida con ironía por la prensa, a la que el mandatario no parece apreciar mucho. No obstante, cuando concede una entrevista lo hace a corazón abierto y sin tapujos, desplegando todo su gracejo, como cuando el año pasado afirmó a una revista que “la mujer para el varón es sustituta de la mamá”.

Una sustituta que Evo Morales, que se dice “casado con Bolivia”, no ha encontrado, ya que el presidente, padre de dos hijos de distintas madres, sigue soltero, y de cumplirse lo que vaticinan todas las encuestas, le quedan por delante al menos cinco años de matrimonio con su país. EFE