Ecuador. viernes 15 de diciembre de 2017
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El narco, un alcalde y su esposa, señalados por la desaparición de 43 estudiantes en México

México, 22 oct (EFE).- El alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa, María de los Ángeles Pineda, fueron los autores intelectuales de la represión a estudiantes el 26 de septiembre, que causó la muerte a seis personas y la desaparición de 43 estudiantes, informó hoy la fiscalía mexicana.


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El fiscal general, Jesús Murillo Karam, dijo en una rueda de prensa que el alcalde, quien fue separado de su cargo el pasado día 17 por el Congreso del estado de Guerrero, fue quien dio la orden de atacar a los estudiantes para evitar que intervinieran en un evento oficial que esa noche encabezaba su esposa en Iguala.

En junio de 2013, la alcaldía “fue agredida” por un grupo de detractores entre los que estaban “alumnos de Ayotzinapa”, por lo que Abarca quiso evitar que esto pudiera repetirse, explicó.

Tras la detención el 18 de octubre pasado del líder del cártel Guerreros Unidos, Sidronio Casarrubias, se ha podido descubrir que el crimen organizado estaba completamente infiltrado en el ayuntamiento, que recibía del cártel entre dos y tres millones de pesos mensuales (entre 148.000 y 222.000 dólares).

De los Ángeles Pineda, familiar de dos operadores del cártel, era la encargada de distribuir este dinero, con la complicidad de su esposo y del secretario de Seguridad Pública, Felipe Flores, afirmó Murillo, quien añadió ya hay órdenes de aprehensión en contra de los tres.

Cada mes, al menos 600.000 pesos (unos 44.500 dólares) eran destinados al control de la policía local y los propios miembros del cártel eran quienes decidían sobre los nuevos ingresos a la corporación.

El titular de la Procuraduría General de la República (PGR) indicó que ya son 30 los cuerpos encontrados en un total de nueve fosas, dos más de los informados inicialmente.

Las pruebas de ADN realizadas a partir de muestras tomadas por la fiscalía de Guerrero reveló que los restos no corresponden a los jóvenes desaparecidos, pero ante la posibilidad de “un error” las autoridades están a la espera de los resultados de las muestras tomadas por los argentinos.

Sobre la noche del 26 de septiembre, Murillo precisó que el primer ataque lo sufrió uno de los cuatro autobuses en los que viajaban los estudiantes, donde murió uno de los jóvenes, pero logró escapar.

Los policías emprendieron una persecución y, en medio de la confusión, atacó a otro autobús en el que viajaba un equipo de fútbol.

Al darse cuenta, los agentes siguieron con la búsqueda y hallaron el primer vehículo, hicieron bajar a los estudiantes y se los llevaron en patrullas a la comisaría de Iguala, de donde fueron “sustraídos” por policías del vecino municipio de Cocula, quienes habían acudido a apoyar el operativo.

Estos se llevaron a los estudiantes hasta un cerro ubicado en Pueblo Viejo, en donde se han encontrado las fosas, controlado por un lugarteniente de los Guerreros Unidos de nombre “Gil”.

Este avisó a Casarrubias de los hechos de violencia, pero los atribuyó a “un grupo delictivo contrario”, por lo que el líder del cártel avaló “las acciones para la defensa de su territorio en Iguala”, señaló el fiscal.

Gil se encuentra prófugo junto con otros dos miembros del cártel que presuntamente ejecutaron las órdenes de Casarrubias, ya plenamente identificados, por lo que “su detención es crucial para la investigación y localización de los estudiantes”, dijo el fiscal. EFE