Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Maldito poder

Por Marlon Puertas

El poder no se ve pero se siente. Es invisible pero pesa. Es injusto, porque les llega a quienes probablemente no lo merecen, y, además, ingrato, porque se va en el momento menos pensado, dejando huérfanos a quienes ya comenzaron a enamorarse de él.

Por Marlon Puertas


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El poder no se ve pero se siente. Es invisible pero pesa. Es injusto, porque les llega a quienes probablemente no lo merecen, y, además, ingrato, porque se va en el momento menos pensado, dejando huérfanos a quienes ya comenzaron a enamorarse de él.

Hay quienes se esmeran en demostrar que tienen el poder. Por eso exigen caravanas, se blindan con seguridades extremas, piden a sus guardaespaldas y choferes que vayan raudos invadiendo vías prohibidas para que los simples mortales se den cuenta de que allí van ellos, apurados, porque tienen que llegar a determinado lugar a tomar decisiones que incumben a todos. Y los normales, nosotros, debemos resignados abrirles paso, hacerles una venia y limpiarles su camino. Cuidado un mal gesto, un signo de inconformidad. Los poderosos advierten todo y no soportan ningún síntoma de discordia. Algunos son desalmados en las represalias.

Otros poderosos se encargan de que su corto período en las cumbres sea tan fructífero que, cuando acabe, ya nunca más vuelvan al ruedo de los comunes. Se preocupan mucho de no terminar mezclados con aquellos ingenuos que los encumbraron con sus votos. Con ese objetivo, reúnen plata. El origen, no importa. Puede ser muy lícito, como una sentencia judicial ganada, por cierto, en los tiempos en los que se goza del poder. De lo contrario, no se puede. O un origen ilícito, también, porque el poder se encarga de disfrazar los robos en palabras bonitas: glosas, informes preliminares, indagaciones previas, dictámenes. Nunca el poder permite decir ladrón al ladrón poderoso. Incluso cuando está demostrado. Por eso, el poder se inventó el término “peculado”, hasta para que el ladrón pase como un ser inteligente.

El poder cambia a las personas. Por eso, gente otrora afable, simpática, buena gente en definitiva, se transforma en cualquier otra cosa, menos gente. Se vuelven ogros diminutos, feroces, atropelladores, que, cuando tienen que rendir cuentas de sus funciones públicas, lo hacen siempre pensando que es un favor que no merecemos, una pérdida de su valioso tiempo, una ofensa a su autoridad.

El poder se reparte, mal, pero se reparte. Desde el presidente de la República hasta el guardaespaldas más avezado. Todos se sienten poderosos, saben que con ellos nadie se puede meter. Tratan mal a quienes ven indefensos, porque de ellos se alimentan permanentemente. Porque el poder es insaciable. Quien lo tiene, quiere más. Por eso, los que saben que su período en la cumbre es limitado harán lo necesario para tumbar ese límite y volverse permanentes. Eternos. Aun sabiendo que aquello es imposible, lo intentan. Pierden nociones de la realidad en la misma medida en la que pierden los amigos de siempre para ganar aliados momentáneos del reparto.

Y nosotros, dueños del verdadero poder, portadores de esas células minúsculas que forman esos monstruos que nos aplastan, terminamos impávidos. Solo vamos observando las consecuencias. Y, cuando pasan las caravanas apuradas, les abrimos el paso. Allí van los poderosos.

2 Comentarios el Maldito poder

  1. Sr. Marlon Puertas.

    Define usted muy bién el Poder, en términos pragmáticos de quienes lo detentan. Es por eso que el poder debe ser transitorio, la alternablidad, se convierte así en una condición inseparable de la democracia.
    Detentar el ejercicio del poder luego de un máximo de 6 a 8 años, hace que las personas se sientan dueñas de sus respectivos países, que mas bién pasan a ser Reynos, con soberanos y todo. Ejemplos en nuestra américa los tenemos hoy en día : la Cuba de los hermanitos Castro, la Venezuela de Chávez, la Nicaragua de Ortega. Y a eso van Ecuador Con Correa, y Bolivia con Evo Morales.
    En nuestro caso, Correa en el 2013, habrá cumplido 6 años en el poder, con una posible reelección, sumaría 10 años, ¡ y con derecho a oro período mas !. Si ya con estos 4 años, Correa se siente un soberano absolutista, ¡¡¡ por favor pensemos un momento, como se sentirá luego de 10 años en la presidencia.
    Lo peor de todo es que los ecuatorianos contemplamos impávidos, esta transformción de democracia a realeza de facto. ¿ Donde están los líderes que en el 2012, vía sufragio, frustren este intento cuasi monárquico del actual gobierno ?.
    Se necesita pues la alternativa política, para salvar la democracia en nuestro País.

    Atentamente:
    Econ. Jaime Cuesta V.

  2. presidencia Almacenes Mlaguirr // jueves 30 de junio de 2011 en 01:03 //

    Es lamentable, pero es la verdad, y es aun más triste y preocupante cuando vemos que muchisimos de aquellos que se dicen lideres, plenamente conocedores de esta realidad, que la cuestionan y la critican, permanecen impavidos ante tales atropellos y quizá se justifique ya que las alas del poder tocan el vestido de la justicia ¡¡¡y donde está el justiciero valiente dispuesto a sacrificar su vida si es necesario”,  Y no tiene que darla  necesariamente, solo hay que comprender que para muchos, basta con que trabajo y familia queden disminuidos de cualquier forma, para que muchos cacareados lideres, den un paso atras. Por eso es que ha pesado tanto  la frase Mantin Luther King ” que más daño a causado el silencio de los buenos que la malidicencia de los inicuos”.

    Ab. Magner Aguirre Pástor. 

Los comentarios están cerrados.