Ecuador. sábado 16 de diciembre de 2017
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El futuro de la CAN

Por David Ochoa

Rodrigo Borja fue Secretario de UNASUR antes de Néstor Kirchner. Cuando renunció, Borja cuestionó que los otros sistemas de integración (Mercosur y CAN) no estén convergiendo hacia la nueva organización. La crisis del transporte entre Colombia y Ecuador puede desembocar en esta convergencia. La Comunidad Andina (CAN) es uno de los esfuerzos de integración más antiguos: el Pacto de Cartagena data de 1969, mucho antes del Mercosur, pero la integración del sur ha sido más rápida que la andina.

Por David Ochoa


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Rodrigo Borja fue Secretario de UNASUR antes de Néstor Kirchner. Cuando renunció, Borja cuestionó que los otros sistemas de integración (Mercosur y CAN) no estén convergiendo hacia la nueva organización. La crisis del transporte entre Colombia y Ecuador puede desembocar en esta convergencia.

La Comunidad Andina (CAN) es uno de los esfuerzos de integración más antiguos: el Pacto de Cartagena data de 1969, mucho antes del Mercosur, pero la integración del sur ha sido más rápida que la andina: mientras la integración económica del Mercosur se ve fuertemente influenciada por el comercio bilateral entre Argentina y Brasil, los países andinos han buscado mecanismos que concilien la gran distancia que separa a Colombia y Perú de Ecuador y Bolivia en el plano económico.

La crisis de la CAN se refleja en todas sus instituciones: la Secretaría General de la CAN, con sede en Lima, fue criticada por Correa en la pasada reunión presidencial, por no haber planteado soluciones en el problema de los transportistas en la frontera colombo-ecuatoriana. No queda claro si la crítica fue al liderazgo del actual secretario o a las capacidades legales de la Secretaría como tal. En Bogotá, el Parlamento Andino no está diseñado para generar normas obligatorias, sino meras recomendaciones y tras el nombramiento y sustitución de Fausto Lupera, se ha opacado aún más su imagen. Finalmente, las sentencias que emite el Tribunal Andino de Justicia, con sede en Quito, enfocan sus sanciones en los países infractores antes que en las empresas andinas que son llevadas a juicio. Y las sanciones a los países luego terminan demoradas o ignoradas por compromisos políticos de las partes.

En materia de comercio, los países andinos (todos) han combinado discursos de apertura e integración con acciones proteccionistas; los estándares fitosanitarios y de calidad no están armonizados ni se ha avanzado en estandarizar procedimientos, peor pensar en unificar autoridades de control a nivel andino. Esta desidia en profundizar el comercio subregional contrasta con la intensidad con que los gobiernos colombiano y peruano buscaron su TLC con EE.UU. Probablemente el mercado andino no es atractivo en volumen o los mercados vecinos no somos complementarios, pero el hecho es que mientras los vínculos económicos no se fortalezcan, la integración continuará pareciendo forzada.

Por su lado, la integración de UNASUR ha comenzado por una veta más política: Se ha creado ya consejos de ministros en áreas como: desarrollo social, defensa, economía y ciencia y tecnología, pero la integración comercial parece aún lejana. Está en proceso de gestación un Parlamento de UNASUR, destinado a ubicarse en Bolivia; y un tribunal de arbitraje, que tendrá sede en Chile.

Crear un bloque comercial no parece prioridad ni de los presidentes de izquiera (concentrados en comerciar al interior del ALBA) ni de los de derecha (dedicados a los acuerdos comerciales con el primer mundo). En este punto el liderazgo de Brasil puede ser fundamental. Si el proceso de UNASUR avanza de un bloque solamente político a una unión de países que coordinan en varios frentes (incluyendo una integración económica y comercial), los países andinos encontraremos economías más complementarias en el cono sur y viceversa.