Ecuador. domingo 10 de diciembre de 2017
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La nariz como la de Pinocho

Jesús Ruiz Nestosa
Salamanca, España

Si las estadísticas no se adecuan a la realidad, que la realidad se adecue entonces a las estadísticas. Así de elemental es la visión que tiene de la economía Cristina Kirchner. El Fondo Monetario Internacional (sí, ya sé, es un organismo del “imperialismo”) por primera vez en sus 69 años, acaba de advertirle que, o sincera sus datos estadísticos, o la institución tomará las medidas que corresponden. Vale decir, o Argentina sincera sus números antes de septiembre o el FMI la expulsará cortándole los fondos que le podría proporcionar.

Jesús Ruiz Nestosa
Salamanca, España


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Si las estadísticas no se adecuan a la realidad, que la realidad se adecue entonces a las estadísticas. Así de elemental es la visión que tiene de la economía Cristina Kirchner. El Fondo Monetario Internacional (sí, ya sé, es un organismo del “imperialismo”) por primera vez en sus 69 años, acaba de advertirle que, o sincera sus datos estadísticos, o la institución tomará las medidas que corresponden. Vale decir, o Argentina sincera sus números antes de septiembre o el FMI la expulsará cortándole los fondos que le podría proporcionar.

En febrero del año pasado, la revista inglesa “The Economist” le comunicó al Gobierno argentino que no publicaría más los datos estadísticos que le facilitaba por considerarlos falsos. Como si fuera poco, la revista justificó su actitud diciendo: “Estamos cansados de ser parte de lo que parece ser un deliberado intento de engañar a votantes y estafar a inversionistas”. Ahora no es una publicación, sino un organismo internacional en el cual las reglas de juego son diferentes a las manipulaciones a que está acostumbrada la señora Kirchner.

Cuando se conoció la decisión tomada por “The Economist”, el diputado Federico Pinedo explicó cuál era la situación: “La razón por la que empezaron a falsificar las cifras es que pagaban menos intereses a los acreedores que compraron deuda ajustada a los cambios de la inflación. Y lo decían abiertamente, sin ocultarlo. Pero ahora el problema es que este país probablemente ya no podrá tener una serie confiable de la evolución de la economía en el futuro porque va a haber un lapsus demasiado largo de cifras falsas”. Y se puede agregar que al no declarar los índices ciertos de inflación, las pensiones a los jubilados tampoco son en el porcentaje necesario que les asegurase un nivel de vida mínimamente decente además de disfrazar un poderoso elemento de malestar social: el encarecimiento desbordado del costo de vida.

La semana pasada, la señora Kirchner encontró la solución: pidió a los supermercados que congelaran sus precios por dos meses. Así, como los índices de la inflación no correspondían a la realidad, ha hecho que la realidad se adecue a los índices dados por su gobierno. Por lo menos durante estos dos meses. Acompañando esta vuelta de tuerca que ella considerará genial, se reunió con los directivos de las grandes cadenas de supermercados y entre esto y aquello, les pidió que no pusieran publicidad en los periódicos, especialmente aquellos que no “acompañan” al Gobierno. Es decir, los que tienen una línea crítica hacia su administración: “Clarín” y “La Nación”. El pretexto: si no gastan en publicidad, los productos no se encarecerán y de este modo los supermercados saldrán en caja. Valiente solución. La cuerda se rompe siempre por su lado más fino.

El directivo de una cadena de supermercados, que pidió el anonimato por miedo a represalias, dijo al diario bonaerense “La Nación”: “La suerte de este congelamiento se va a jugar con la industria. Porque si no aseguran el abastecimiento, lo que va a pasar es que nos van a mandar las listas de precios con un aumento, nosotros nos vamos a negar a tomarlo y la consecuencia directa va a ser el faltante de ese producto”.

Todo tiene su explicación. La señora Kirchner ya la había dado en su histórico paso por la Universidad de Harvard en el mes de septiembre donde fue abucheada por los alumnos que fueron comparados con los de la universidad argentina de La Matanza: “Hay una postura del Fondo Monetario absolutamente muy de oposición a la Argentina. (…) Yo creo que atrás de todo esto no hay una cuestión de estadísticas o una cuestión económica, hay una cuestión profundamente política de castigar a aquellos que pueden constituir un mal ejemplo”.

Pues claro que son un mal ejemplo al declarar que la inflación crece un poco menos del 10% anual, mientras las estimaciones hechas por entidades no gubernamentales calculan que en realidad está alrededor del 25%. La advertencia del Fondo Monetario Internacional, que integra a 188 estados, es seria, ya que de no corregirse las cifras, se puede llegar a la expulsión de Argentina que es el segundo país con mayor inflación en el continente, por detrás de Venezuela. Entonces, entenderá (¿lo entenderá?) que el FMI no es como jugar con el Mercosur.

1 Comentario el La nariz como la de Pinocho

  1. TENEMOS QUE DAR INICIO A UNA ¡VERDADERA REVOLUCIÓN!, REVOLUCIÓN DE IDEAS, PROPUESTAS, FISCALIZACIÓN; YA BASTA DE TANTO ENGAÑO Y OSCURANTISMO DE PARTE DEL GOBIERNO, BASTA DE TANTA INDIFERENCIA DE PARTE NUESTRA, DEBEMOS ELEVAR NUESTRA VOZ PARA QUE SEA ESCUCHADA; TODO LO QUE PASA ES PORQUE LO ESTAMOS PERMITIENDO!!!

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