Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Contrafactual

Juan Jacobo Velasco
Mánchester, Reino Unido

La aproximación científico-filosófica a la naturaleza de las cosas –la epistemología- necesita de mecanismos de abordaje para tratar de entender la esencia que permanece en la naturaleza, en sus eventos y en sus interacciones. Si todo sigue igual, tanto en lo que se observa como desde donde se mira, es difícil percibir cambios y entender los elementos que pueden explicar (y, en el último de los casos, predecir) algo. No importa si hablamos de la trayectoria de los asteroides, del submundo atómico (como el que quedó expuesto con la famosa partícula de Dios), de la sobrevivencia de los pueblos en aislamiento voluntario, o de eventos políticos como el del 30 de setiembre de 2010, la lógica desde donde se aplica la aproximación científica es configurar hechos o grupos de estudio para analizar los cambios que se perciban usando causas y efectos.

Juan Jacobo Velasco
Mánchester, Reino Unido


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La aproximación científico-filosófica a la naturaleza de las cosas –la epistemología- necesita de mecanismos de abordaje para tratar de entender la esencia que permanece en la naturaleza, en sus eventos y en sus interacciones. Si todo sigue igual, tanto en lo que se observa como desde donde se mira, es difícil percibir cambios y entender los elementos que pueden explicar (y, en el último de los casos, predecir) algo. No importa si hablamos de la trayectoria de los asteroides, del submundo atómico (como el que quedó expuesto con la famosa partícula de Dios), de la sobrevivencia de los pueblos en aislamiento voluntario, o de eventos políticos como el del 30 de setiembre de 2010, la lógica desde donde se aplica la aproximación científica es configurar hechos o grupos de estudio para analizar los cambios que se perciban usando causas y efectos.

Pongamos, por ejemplo, que alguien quiera analizar el comportamiento de la gente que usa celulares. En ese caso, el contrafactual, grupo o evento frente al que se analiza el objeto de estudio, es alguien que no usa celular. Que exista una persona así es muy difícil. Es una suerte de aislamiento tecnológico voluntario. Por un esquema sistémico (velocidad de comunicación, bajo costo, facilidad de contacto) casi no existen “taromenanes” tecnológicos en las grandes urbes (pensando en gente que pueda comprar un celular, en el análisis quedarían excluidas las personas de ingresos de subsistencia). Entre gente de igual ingreso (mediano o alto), casi que no se concebiría no tener celular. Y por lo tanto, sería muy difícil entenderse de forma distinta.

En este caso, el contrafactual nos podría decir mucho del grupo de análisis. Quizás sea significativo el nivel de puntualidad o de compromiso con las reuniones que tiene la gente sin celular, pensando que arriban a tiempo a los eventos o no dejan de asistir ante cualquier contratiempo. Quizás el contrafactual tenga menos accidentes de tránsito porque nunca recibe o hace llamadas en el auto. Quizás el contrafactual es percibido como más educado porque no queda abstraído en su aparato. El ejercicio de analizar contrafactuales -o imaginarlos- es interesante porque permite entender los detalles y entresijos de los fenómenos que se estudian. En este caso, un comportamiento distinto del contrafactual “persona de ingresos medios o altos sin celular” puede decirnos mucho del resto, de cómo funcionamos socialmente en el siglo XXI.

Pensando en lo que ocurrió hace tres años, las preguntas que se plantean desde la versión oficial parten de la base de la teoría conspirativa y de que hubo un deseo expreso de atentar contra el Presidente. Pero no plantean una pregunta anterior, que establecería una idea de contrafactual, pensando en lo que hubiera ocurrido si el Presidente no visitaba al cuartel policial. Si no hubiera forzado meterse en medio de la protesta policial. Si no hubiese habido un comportamiento beligerante a la hora de confrontar a los manifestantes.