Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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¡Ay, Cristina! ¿”Partido Judicial”?

Betty Escobar
Nueva York, Estados Unidos

El pasado 18 de febrero se realizó en Argentina la denominada Marcha del silencio por Alberto Nisman, el fiscal que fuera encontrado muerto el 18 de enero de este año, horas antes de presentarse al Congreso para exponer una denuncia contra la presidenta de ese país.

Bettty Escobar

Betty Escobar
Nueva York, Estados Unidos


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El pasado 18 de febrero se realizó en Argentina la denominada Marcha del silencio por Alberto Nisman, el fiscal que fuera encontrado muerto el 18 de enero de este año, horas antes de presentarse al Congreso para exponer una denuncia contra la presidenta de ese país. La marcha fue convocada por un grupo de fiscales y fue respaldada multitudinariamente por los ciudadanos, incluyendo la exesposa e hijas de Nisman. Durante el recorrido se escuchaban los gritos: “¡Nisman, queremos justicia!” y “¡Argentina, Argentina, Argentina!”. Al finalizar la marcha, algunos de los asistentes expresaron a la prensa sus razones para estar ahí. Decían que ya estaban hartos de tanta impunidad, que querían que acabara la corrupción y que no deseaban más tragedias como la de Nisman.

Pero la presidenta Cristina Fernández, en lugar de escuchar el pedido y reclamo de sus mandantes, escribió una carta unos días después de la marcha condenando a quienes la convocaron. En ella señala, con actitud magnánima, que “gracias a Dios en Argentina aún se puede salir libremente e insultar al gobierno con pancartas ofensivas”. Claro, aún se puede ejercer ese derecho a la protesta social y criticar al gobierno porque todavía Cristina no maneja la justicia de su país. Esa es la verdad.

Para Fernández, como para varios de sus colegas en Latinoamérica, que los ciudadanos se expresen libremente es un estorbo. No soportan pasar por el cuestionamiento de sus mandantes, por eso atacan y descalifican este tipo de manifestaciones. Pero lo más grave de la carta de Cristina es que acusó a los magistrados de su país de golpistas. Llegó incluso a hablar sobre “la aparición pública del Partido Judicial en contra de los gobiernos populares (…), intentando desestabilizar al Poder Ejecutivo (…). Un Partido Judicial integrado por grupos de jueces y fiscales vinculados y promocionados por los grandes medios y grupos económicos”.

Es que no hay por dónde empezar a desmenuzar el descaro de Cristina. ¿La presidenta de un país le dice al sistema judicial que es un “partido” y que pretende dañar a su gobierno? ¿Por qué? ¿Porque aún no logra que los magistrados se vuelvan sumisos a ella? ¿Hasta dónde puede llegar la desvergüenza de estos gobernantes en querer pisotear la independencia de poderes? ¿Hasta dónde llegan los argumentos torcidos para tapar su corrupción e ineptitud?

La Asociación de Magistrados y Justicia Nacional argentina ya respondió a los ataques de la famosa carta. Aclaran que “no son destituyentes ni golpistas los que opinan distinto o señalan errores” y que “el único partido al que pertenecen los miembros del Poder Judicial de la Nación y de los ministerios públicos es el de la Constitución, forjado desde la institucionalidad”.

Bueno, se ve que en Argentina no se la dejarán tan fácil a la presidenta Fernández, contrariamente a lo sucedido en Venezuela y en Ecuador. Es decir, por ahora no habrá otra metida de mano en la justicia. Por ahora. Esperemos que los magistrados continúen defendiendo la Constitución y que los ciudadanos sigan saliendo valientemente a expresar su descontento y hartazgo, pues ya han demostrado –en las calles– que no están dispuestos a permitir que termine de instalarse el autoritarismo de Cristina en su país.