Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

Spock, el sexo y el Plan Familia Ecuador

Alvaro Alemán
Quito, Ecuador

La muerte esta semana pasada del actor Leonard Nimoy, el actor que dio vida al legendario Spock de la serie televisiva—hoy franquicia mediática—Viaje a las estrellas—ha generado una nutrida reflexión en torno al impacto de la utopía en la realidad.

Álvaro Alemán

Alvaro Alemán
Quito, Ecuador


Publicidad

La muerte esta semana pasada del actor Leonard Nimoy, el actor que dio vida al legendario Spock de la serie televisiva—hoy franquicia mediática—Viaje a las estrellas—ha generado una nutrida reflexión en torno al impacto de la utopía en la realidad. La serie de televisión original, creada por Gene Rodenberry en el último tercio de los años sesenta produjo un efecto duradero en las vidas de incontables personas. El propio Martin Luther King Jr fue un admirador empedernido de la misma comentando a Michelle Nichols, la teniente Uhura encargada de comunicaciones en la nave espacial Enterprise, que el programa era lo único que él y su esposa permitían que vean sus hijas en la televisión y que la imagen de una humanidad integrada, incluyendo una mujer afrodescendiente en posición de mando, era inspiradora para el movimiento de derechos civiles que él lideraba.

Spock se convirtió rápidamente en un ícono cultural que, precisamente debido a su condición alienígena o extranjera durante un período de enorme transformación social permitió una visión de la realidad desde los márgenes. Spock fue el único extraterrestre en la tripulación del Enterprise, un ser clivado por su doble ascendente, humano y vulcano, que busca conciliar una naturaleza definida por su capacidad de sentir y otra que pugna por imponer la lógica.

La enajenación de Spock tocó a muchos adolescentes en su momento y con buena razón, hijo de migrantes ucranianos a los EEUU, judíos ortodoxos en medio de una vecindad predominantemente católica en Boston, el joven Nimoy conoció de cerca la política de la exclusión: “En mi condición de judío en una comunidad distinta a la mía entendí lo que era ser alienado, ajeno a la mayoría”. “Es paradójico”, diría más adelante, “mis padres fueron migrantes extranjeros y se hicieron ciudadanos yo nací en Boston como ciudadano y me fui a Hollywood a convertirme en extranjero/alienígena”.

La condición adolescente aparece en Spock de otra manera, el programa lo presenta siempre aparte del resto de la tripulación, sus afectos siempre bajo llave no podía hablar con nadie sobre ellos y así, su papel fue el del observador perenne. Spock canalizaba todo el afecto que reprimía hacia su intelecto: de alguna manera la definición de un adolescente aplicado y tímido, lo que hoy día se evoca con el anglicismo nerd.

En cuanto al romance, algo tan extraño para un adolescente retraído como para un Vulcano, Spock nunca participaba (salvo que fuese obligado a hacerlo). Esta forma de existencia: una soledad acompañada de distintos, es mentada a veces como una condición compartida, incluida la vasta comunidad GLBTI, como un modelo de diferencia afirmativa en que el romance heterosexual no es la única medida de éxito: las personas aprenden así que pueden no ser románticas, que pueden sentirse incómodas o simplemente decidir no participar y aun así ser valoradas por sus habilidades y cualidades.

La serie original de Viaje a las estrellas es notable por su ausencia de la noción de que el matrimonio o la reproducción son el único final feliz. De hecho, lo que importa es sobrevivir, volver a la nave y a las amistades duraderas y a la pasión profesional de la vida de cada persona. Como escribe Elizabeth Graham: “Spock nos enseñó que la amistad no es un segundo puesto o un triste reemplazo del amor romántico; más bien es lo único que puede facilitar la larga jornada de cinco años. . .” del colegio secundario.

La adolescencia siempre fue una preocupación de Nimoy, en 1968 se tomó el tiempo de responder a la carta de una joven chica biracial, hija de negros y blancos, que pedía su consejo al ser él “mitad humano y mitad vulcano”. Nimoy se tomó el tiempo de responder en una carta pública a través de una revista juvenil mimeografiada, que es un testamento a la paciencia y al cuidado que requiere la comunicación con adolescentes. El actor narra la biografía del personaje que representa y utiliza la circunstancia para ilustrar su perspectiva. Un brevísimo extracto: “Spock aprendió que podía salvarse de ser víctima del prejuicio. Él pudo hacerlo conociéndose a profundidad y así conocer su propio valor como persona. De esta manera vio que era igual a cualquier persona que quisiera denigrarlo, igual, en su propia forma”.

El sexo como territorio a explorar nunca estuvo lejos de Nimoy, luego del éxito profesional que le fue conferido por Viaje a las estrellas siguió otros intereses, se interesó por la fotografía y publicó dos colecciones controversiales de imágenes, la primera se llamó “El proyecto del cuerpo entero” en que presenta fotografías de mujeres desnudas y voluminosas con el objetivo de contrarrestar la imagen descalabrada de la fotografía comercial; la segunda colección yuxtapone historias del antiguo testamento con mujeres desnudas y citas de la tradición judaica. El proyecto se llamó “Shekina” y consiste en mostrar el aspecto femenino de Dios.

Y Nimoy publica 7 volúmenes de poesía, una poesía sencilla, atenta, sosegada. Aquí uno de sus textos: Tú y yo/aprendimos/la canción del amor/y bien la cantamos/el canto no tiene edad/transmitido/corazón a corazón/por aquellos/que han visto/lo que tú y yo vemos/y que saben/lo que sabemos/y amantes que han/cantado antes/nuestro amor es nuestro/para tener/y/compartir/El milagro es este/lo más que compartimos. . . /lo más/que tenemos

Sin embargo, la identidad del personaje de televisión no lo abandona, en 1975 escribe el primero de dos tomos autobiográficos, su título: “No soy Spock”. Veinte años más tarde el segundo llevará como nombre: “Soy Spock”. Con todo, el sexo es un aspecto importante que acompaña al personaje. En una charla que ofrece en Universidad de Bowling Green State en la década de los 70, en el segmento de preguntas y respuestas una joven mujer señala:
–“¿Sabe usted que es responsable de los sueños eróticos de miles y miles de mujeres en todo el mundo?”

Spock responde: —“Ojalá se hagan realidad todos sus sueños señorita”.

Nimoy fue también activista social y participó en manifestaciones en contra de la guerra de Vietnam. En esto, su conducta fue análoga a la del homónimo de su personaje, el doctor Benjamin Spock, autor de El libro del sentido común del cuidado de bebés y niños, publicado en 1946 en su primera edición y uno de los mayores best-sellers de todos los tiempos. Este doctor Spock seguramente fue el pediatra más famoso de todos. Su revolucionario mensaje a todas las madres “Ud. sabe más de lo que cree”. Spock fue el primer pediatra en estudiar psicoanálisis para tratar de comprender las necesidades infantiles y la dinámica familiar. Sus ideas acerca del cuidado infantil permitieron a varias generaciones de padres ser afectuosos con sus hijos en un momento en que la sabiduría tradicional exigía la disciplina. Si a usted, querida lectora, alguna vez la “amarcaron” cuando lloraba de niña se lo debe al doctor Spock.

Wikipedia: “Las ideas de Spock sobre paternidad recibieron las críticas de quienes veían en su promoción de mayor permisividad por parte de los padres una relación con problemas sociales y de conducta. Norman Vincent Peale declaró a fines de la década de 1960 que «Estados Unidos estaba pagando el precio de dos generaciones que han seguido el plan de gratificación instantánea del Dr. Spock» . Antes de desdecirse a causa de una demanda por injurias, el Vicepresidente Spiro Agnew denunció a Spock como el «padre de la permisividad», argumentando que «Spock alentó con su sistema de crianza la anarquía juvenil de los años 60».

Spock, un nombre para conjurar, para aliviar el dolor silencioso de la infancia y la adolescencia– constelaciones misteriosas exploradas por este significante—un nombre para oponerse a la convención que se sabe poderosa, un sonido y una presencia para desfamiliarizar la imposición.

Unos días antes de su muerte, Leonard Nimoy hace su último acto público en twitter. Dice así:
“Una vida es como un jardín; puede lograr momentos perfectos, mas no preservarlos, salvo en la memoria”.