Ecuador. lunes 16 de octubre de 2017
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Juntos

Juan Carlos Díaz Granados
Guayaquil, Ecuador

Estoy conmovido por las personas que fallecieron o resultaron heridas por el terremoto.

Impresiona observar las consecuencias del sismo. Pareciera que estamos viendo noticias sobre otro país. Cuesta asimilar lo que nos ha pasado, pero también ha ocurrido algo bueno: la sociedad civil se ha organizado para socorrer.


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Estamos trabajando unidos a través de una iniciativa ciudadana. Un país que trasciende ideologías, partidos políticos, equipos de futbol, clasificaciones o afinidades. Enfocados en ayudar con vituallas o solamente con nuestras manos. Trabajando codo a codo con personas que no conozco. Una sensación que quedará grabada en mi memoria. Símbolo de que lo que se puede lograr cuando existen buenas intenciones.

Es importante tomar conciencia de que aunque nos debemos mover con agilidad para solventar las necesidades urgentes de nuestros hermanos, esto va para largo. No será una carrera de velocidad, sino de fondo, por lo que el apoyo en logística, vituallas, dinero y voluntarios deberá mantenerse activo durante algún tiempo.

Solamente los técnicos preparados para estos eventos deben acudir a las zonas de desastre, caso contrario serán estorbo. Existe el riesgo de un problema sanitario y el ambiente es siniestro. La ayuda de los demás sigue siendo importante en todos los demás ámbitos. Cada uno debe apoyar desde la trinchera en la que opere mejor.

Agradezco a Dios porque mi familia y el equipo de colaboradores con el que trabajo se encuentra bien. En correspondencia, nuestra misión será encontrar todos los caminos posibles para auxiliar a quien lo requiera. Mis plegarias y acciones para quienes no sobrevivieron; los que se encuentran en malas condiciones; buscan a seres queridos desaparecidos; los rescatistas que arriesgan sus vidas; los médicos que se desplazan a los lugares más peligrosos; a los bomberos de Guayaquil y Samborondón y al Municipio de Guayaquil, que están organizando la entrega de las donaciones con eficiencia; a la ayuda internacional que vino antes de ser solicitada; a las personas valientes que siguen produciendo por el país y todos aquellos que donan y trabajan voluntariamente por solucionar la situación de los habitantes afectados por estos movimientos telúricos.