Ecuador. Miércoles 7 de diciembre de 2016
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¿Cómo confiar?

Maríasol Pons
Guayaquil, Ecuador

Para ganar la confianza de los demás se requiere mucho tiempo pero sólo un segundo para perderla.

;aríasol Pons

Hemos visto como el gobierno de nuestro país se contradice, miente y desmiente con respecto de muchas cosas. Al pensar sobre estas cosas y el sinsabor que producen las declaraciones de funcionarios públicos yo me pregunto cómo se puede confiar en estas personas que han demostrado que sus intereses priman sobre el de los demás.

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Por ejemplo, luego de múltiples declaraciones acerca de la fuente de los recursos que sostienen la vida de el exvicepresidente Lenin Moreno en Suiza nos venimos a enterar que no es un funcionario costeado por la Naciones Unidas, sino que, en palabras del canciller extranjero, se nos dice que el Sr. Moreno vive a costa de dineros del estado ecuatoriano y que debemos sentirnos orgullosos de pagarlo. Moreno se ha mantenido en silencio al respecto de eso y de un millón de cosas más. Pareciera que considera que el silencio detiene una estrepitosa caída en los niveles de aceptación que ha tenido en encuestas pues al destapar sus posturas se transparentarían aún más sus falencias. Ya vemos que esta va en franco declive.

Todos los seres humanos tenemos falencias, la propia naturaleza las tiene y el problema no yace en las falencias sino en la carencia de voluntad para enmendarlas. Este gobierno de diez años se acostumbró a hacer sin dar explicaciones, a actuar como si el erario fuese su billetera privada. La ironía está en que justifican su proceder atacando al sector privado y sus libertades, quienes de verdad generan recursos con mucho riesgo y esfuerzo. Es así que se forman las empresas y se costean las vidas. Es muy reprochable que estando el país en la situación que se encuentra, el correismo insista en endeudarnos y hundir la economía para poder mantener un ritmo de vida lejano a nuestra realidad. Aquí no hay ni buen vivir ni justicia social, aquí hay demasiado poder.

La empresa privada ecuatoriana hoy sufre una contracción muy grave en su facturación y esto se refleja en toda la cadena productiva. Quizás los estratos socioeconómicos más bajos no lo perciban aún pues en nuestro país aún hay mucha pobreza, pero seguramente lo percibirán más adelante por el efecto cascada. Que en este contexto de supervivencia de los negocios que generan la mayor cantidad de plazas de trabajo se nos hable de elevar el techo de la deuda pública permitida por la constitución por encima del actual 40% para invertir más de 13 mil millones de dólares en una supuesta refinería que no garantiza el buen rendimiento de la inversión por las características del negocio al que pertenece suena casi a esquizofrenia. El 24 de mayo el actual vicepresidente decía que al ver el Aromo él veía una refinería. Siento discrepar, yo veo una inversión desacertada que nos ahorca económicamente. La danza de cientos y miles de millones en las cifras que nos da el gobierno pueden confundir al más diestro analista. Mientras tanto, en Ecuador las cosas son cada día más caras y la calidad de vida disminuye de manera evidente.

¿Cómo confiar en personas ajenas a esta realidad? Eso ya será un tema individual, la censura hace que las redes exploten con todo tipo de expresiones de inconformidad ante la retahíla de políticas sinsentido que se nos quieren imponer. Es necesario ir más allá, la explosión en redes apela a una sociedad con esparadrapo en la boca que hace catarsis con cadenas de protesta ante un gobierno que insiste en una línea que nos lleva a la ruina.

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