Ecuador. Jueves 29 de septiembre de 2016
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Desfile de nuevos ricos

Hernán Pérez Loose
Guayaquil, Ecuador

Las últimas detenciones de gente vinculada al Gobierno, como es el caso del que fuera máximo titular de la empresa estatal petrolera, y recientemente las de un par de peces chicos a ella vinculados, constituyen el mejor testimonio no solo del importante rol que juega la prensa independiente en una sociedad, sino también del grado de corrupción que ha invadido el manejo de la cosa pública en el Ecuador.

En una nación donde han pasado por las manos de funcionarios públicos más de 300 mil millones de dólares, y donde su máximo líder se jacta de que en ella no existe independencia de los poderes públicos, pues él es el jefe de todos esos poderes, no hay que ser muy inteligente ni ciego opositor para concluir que en semejante escenario la corrupción brillará como un sol. Un sol que no puede ser tapado con leyes mordazas, insultos, demandas de daño moral, o burdos chantajes de los atracadores. Y es que esas fortunas de los nuevos ricos, que han sido amasadas abusando de los fondos públicos, no son difíciles de encontrarlas en Miami, en China o en cualquier otro país. Para comenzar, ni ellos mismos disimulan su riqueza mal habida.

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Nada de esto estaría viviendo el país si otra fuera la conducta de las más altas esferas del poder. Un presidente de la República es, ante todo, el referente ético de la sociedad que lidera. Pero cuando ese presidente llama a la expresidenta de Argentina para solidarizarse por las causas penales que se le están siguiendo por el saqueo que ella y su familia hicieron de los fondos públicos, ¿qué mensaje se está enviando a los ecuatorianos?; ¿qué puede concluirse si un presidente se siente orgulloso de que en el suelo de su patria –tierra sagrada, según decía– se haya levantado una estatua de Néstor Kirchner, quien es el símbolo de la corrupción latinoamericana? Los millones de ecuatorianos desempleados y las familias que deben viajar a Colombia para comprar los útiles escolares a sus hijos, ¿deben solidarizarse con las fundas llenas de millones de dólares que fueron encontradas en la caja fuerte de la hija de los Kirchner?

Es importante anotar que el reciente affaire de Petroecuador ha puesto de relieve el carácter transnacional que en el mundo de hoy tiene el abuso de los fondos públicos. En vista de que, en muchos casos, estos atracadores del dinero de los ciudadanos usan a Estados Unidos como uno de sus puntos de conexión, el FBI tiene un programa de colaboración bilateral para combatir el lavado internacional de activos. Un ejemplo de su funcionamiento puede verse en el convenio de colaboración que tiene firmado el Bureau Nacional Anticorrupción de Ucrania con dicha agencia federal estadounidense. Habrá que esperar, además, que la próxima Asamblea Constituyente elimine ese anacronismo constitucional que prohíbe al Estado extraditar a los ecuatorianos al exterior, sin importar inclusive que hayan cometido delitos internacionales.

Titánica es, pues, la tarea que le espera al Ecuador una vez terminada la dictadura. (O)

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