Ecuador. Martes 6 de diciembre de 2016
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El milagro ecuatoriano

Camilo Carcelén Vela
Quito, Ecuador

Año 2016, 10 años de revolución ciudadana.

10 años de inversiones en proyectos que nos apuntarán al mundo como uno de los países de América Latina más prominentes y emergentes como ejemplo a seguir: “El milagro ecuatoriano”.

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Ya nos hemos olvidado de lo que fue la migración, que se produjo por la crisis del 98, esa migración que generó rupturas sociales muy graves; familias desmembradas; espacios urbanos y rurales desalojados. Ahora, el “Milagro Ecuatoriano”, ha impedido que esto se dé, Los migrantes regresan a su patria.

Ecuador tierra de posibilidades. País donde los emprendedores tienen miles de posibilidades para llevar a delante sus ideas de negocios: incentivos tributarios; incentivos de créditos a tasas muy bajas; cursos de capacitación prácticamente gratuitos, todo sea por incentivar el desarrollo, la producción, la generación de nuevos empleos, la competitividad, la posibilidad de ser un “El Milagro Ecuatoriano”

La composición adecuada de las palabras puestas en un texto, hace pensar que vivimos en realidad, “el Milagro Ecuatoriano”.

Pero la realidad no es así. Emprender en el Ecuador, resulta muy difícil. Los que estamos involucrados en intentar desarrollar servicios o negocios en este país, cada vez vemos más cuesta arriba las posibilidades: cero incentivos tributarios, pocas posibilidades de acceder a créditos, aranceles cada vez más prohibitivos. Vivimos un estrangulamiento permanente, las micro empresas son tratadas como medianas y grandes empresas. El mismo trato, sin importar el tipo de negocio que tengas, el número de empleados, la facturación anual. Da lo mismo.

Y si de migración hablamos, capaz no veremos esas migraciones masivas de gente de escasos recursos, culturalmente bajas, que vimos en el 98. Pero cada vez más hay otro tipo de migración: hombres y mujeres entre 25 y 40 años, profesionales, con maestrías, emprendedores, creativos; todos ellos que se han visto estrangulados en estos 10 años de revolución: los realmente honestos. Los que no se han amarrado con alguna institución estatal con contratos millonarios. Los que se van, son los que han querido emprender, fomentar el empleo, la producción, la competitividad, los nuevos negocios.
Y no hay que estar ciegos para ver esto, basta entrar a redes sociales y ver diariamente anuncios, de venta de artículos de hogar, de departamentos, autos. etc.

“El milagro ecuatoriano” estrangulando ecuatorianos, ahuyentando emprendedores, deportando sueños.

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