Ecuador. martes 19 de septiembre de 2017
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Vienen por más

Juan Carlos Díaz Granados
Guayaquil, Ecuador

La mayoría de la población es joven y no ha decidido cuál es el binomio presidencial de su preferencia.

La votación depende de los millenials, personas nacidas entre los años 1980 y 2000. Un segmento de la población con personalidad crítica y políticamente independiente. No tienen apatía política, pero decidirán en los días cercanos a la elección. El sufragio facultativo también jugará un rol significativo en el resultado electoral.


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Eso me recuerda dos factores relacionados a la candidata Hillary Clinton. El primero: sus asesores le solicitaron que trate de conectar con los jóvenes, pero su personalidad no daba para eso. Lo logró parcialmente. Sugiero que los postulantes presidenciales ecuatorianos hagan un mejor trabajo.

Y el segundo: el New York Times anunció en su titular del día de las elecciones que, según las encuestas, Hillary tenía un 85 % de probabilidades de ganar la presidencia de Estados Unidos. Eso demuestra que los sondeos no son confiables. Muestran circunstancias coyunturales, pero no definen ganadores. La semana pasada tuve acceso a varias encuestas sobre los candidatos a la presidencia: pareciera, salvo excepciones, que ofrecen resultados según quién paga.

Esto se agrava cuando sabemos que aproximadamente cuarenta por ciento del electorado no ha decidido su voto y pertenece a la generación del milenio. Un porcentaje tan alto de indecisos le da chance a cualquier candidato presidencial. Pudiera haber una sorpresa.

Lo destacable es que las personas están dispuestas a votar por quien vaya en segundo lugar para que se produzca la segunda vuelta. De allí que los sondeos que se hacen públicos sean tan variables en los resultados que ofrecen. La intención es inducirnos al error.

Hace cuatro años, el candidato Moreno tenía un 45 % de oportunidades de ganar sin hacer campaña. Algo espectacular. Desde entonces, su tendencia es caer semanalmente en la intención de voto. Anda entre el 28 % y 35 %, dependiendo de la empresa encuestadora que usted decida leer.

A ese binomio le será difícil desmarcarse de los desaciertos y denuncias contra el gobierno. Se proyecta una elección difícil. Saldrán los cueros al sol y eso no beneficiará al binomio oficialista.

Las redes sociales son importantes, pero solamente el 50 % de la población tiene acceso a internet. Puede ser una equivocación pensar que los electores conocen todo lo que se difunde a través de esas plataformas, porque muchas veces no tienen megas o conexión a wifi. También hay que usar medios tradicionales independientes y actos presenciales masivos.

Para los que consideramos que esta ha sido una década casi perdida, propongo votar por quien tenga las mejores posibilidades de ganarle al candidato oficialista en declive, pero también por quien sepa curar la economía nacional. Dividir el voto entre dos aspirantes presidenciales de ideas parecidas es facilitarles la vida a quienes proponen mantener los impuestos y aumentar el gasto público. Votemos por girar el timón hacia la derecha, porque los indicadores y nuestros bolsillos muestran que el socialismo del siglo XXI nos lleva al abismo.