Ecuador. sábado 21 de octubre de 2017
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Bajando tensiones

Ricardo Noboa Bejarano
Guayaquil Ecuador

A 90 días de haber asumido la Presidencia de la Republica, Lenin Moreno ha tenido dos enormes discrepancias con Rafael Correa:  la herencia económica y los casos de corrupción.

Lo primero puede ser opinable.  Lo segundo no. Por ello, cuando la línea dura de Alianza País se reúne para “bajar tensiones” o “volver a acercar a los mandatarios” está arando en el mar.  O debería estarlo.  No hay ninguna posibilidad de acercamiento ni de disminuir tensiones si Lenin Moreno considera que las siete graves acusaciones que pesan sobre Jorge Glass (descritas en el programa “Políticamente correcto” lo ponen bajo la seria sospecha de ser autor de graves delitos económicos.


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“Los dedos lo apuntan a Usted, Jorge Glass” ha dicho el Presidente Moreno.  ¿Lo apuntan como responsable de la crisis económica o de alguna crisis en especial? No, para nada.  Lo apuntan como eventual autor de serios delitos de peculado o similares, en los que se han movido decenas de millones de dólares que representan cifras siderales, jamás vistas en el país.  No hay, no puede haber posibilidad de dialogar sobre eso.  Por ello, cuando escuchamos al Presidente decir que le retiraron funciones al Vicepresidente por una “grosera carta” no podemos sino discrepar con el Presidente Moreno.

Porque los ecuatorianos hemos estado convencidos de que le retiró las funciones (y la confianza) porque “el dedo apunta hacia Usted”, es decir porque el Presidente no puede continuar confiándole funciones a quien tiene severas acusaciones de delitos penales  y ha perdido la confianza ciudadana.  Groserías se han dicho los mandatarios toda la vida en el Ecuador. Una que otra no tienen porque tener consecuencias burocráticas. La corrupción si.

El Presidente perdería mucho de la credibilidad ganada si cede a las presiones de su partido, le reintegra funciones al Vicepresidente y disculpa “las groserías” proferidas por Jorge Glass.  Las revelaciones respecto de la cálida relación entre el tío del Vicepresidente y Odebrecht, el pedido de millones de dólares como contribución para la campaña “de vidrio”, el pago “de cortesías” hechas por una empresa privada al influyente tío, empresa que coincidentemente tuvo a su cargo la transmisión de datos del CNE el día de la segunda vuelta electoral, no son pelo de rana.

Por ende, la “baja de tensiones” que pretende AP apuntaría a congelar las investigaciones respecto de un Vicepresidente a quien  se le concedería una “amnistía prematura”, pues si el Presidente “disculpa” a Glass las investigaciones de la Fiscalía, lentas de por si, se ralentizarían sine día, pues se percibe que las baterías están dirigidas hoy en día solo contra el ex Contralor, pasando Glass mas o menos de agache.

La otra discrepancia, la económica, se sustenta en la frialdad de los números. La deuda, el déficit, el maquillaje de los balances, la quiebra del IESS, son hechos reales evidenciados numéricamente. “Bajar la tensión” significa que el Presidente  deje de denunciar, que alcahuetee lo anterior, que se haga de la vista gorda, que se convierta en el “mono sabio” de la política ecuatoriana con ojos, oídos y boca tapados. Así no empezó el Presidente. Pero parece que en eso quieren convertirlo. En una marioneta teledirigida desde Bruselas.