Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
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El Washington Post y el País de España se refieren al Ecuador por casos de humor

El dibujante Bonil, en la audiencia de la Supercom, el 9 de febrero de 2015. API/Juan Cevallos

La semana que termina dio lugar a que se hable del Ecuador en medios de la prensa mundial en virtud de temas que tienen que ver con los alcances del humor.


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El blogista del Washington Post, Ishaan Tharoor, publicó un artículo en el que resume el conflicto entre el comediante inglés John Oliver y el presidente Correa, de quién Oliver se burló durante su programa ‘Last week tonight’. Tharoor da a conocer las reacciones del mandatario ecuatoriano por medio de fotos de los tuits que Correa envió acerca de la mención que Oliver le hace, en los cuales dice que Oliver es demasiado ruido para pocas nueces y que su show es más antipático que un diurético.

Por otro lado, el Diario El País de España ha publicado ayer, 14 de febrero, un reportaje titulado ‘Humor visto para sentencia’ en donde se relata el caso del caricaturista Xavier Bonilla, más conocido como Bonil, acusado por grupos afrodescendientes de discriminación en una caricatura en la que cuestiona la falta de talento del asambleísta Agustín Delgado en la lectura de un discurso en la Asamblea Nacional.

El reportaje de El País recoge las opiniones de distintos caricaturistas, sobre el caso de Bonil.

Francisco Cajas, Pancho, de diario El Comercio, expresó:  “No existe ni racismo ni discriminación, se ve a las claras que el Gobierno quiere quitarse de encima a los caricaturistas que le incomodan”.

José Romero, Joseph, de diario El Expreso, manifestó: “No se habla de las personas, sino de qué clase de representantes tenemos, si son legisladores deberían tener cierta preparación y dejar de lado susceptibilidades. Nosotros caricaturizamos al político, no a la persona”.

Fabricio Gavilanez, del diario El Telégrafo, dijo: “Uno piensa que la caricatura siempre debe ser jocosa, pero el mensaje debe ser coherente y dentro de unos límites. Uno debe analizar lo que se dibuja y lo que se dice, mucha gente asume que lo que yo dibujo es verdad, no lo toma como una broma. Como editorialistas gráficos debemos ser cuidadosos y todo lo que hacemos debe estar refrendado en información”.