Ecuador. sábado 23 de septiembre de 2017
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Cárcel donde ahora está “El Chapo” es la peor de México

ARCHIVO / Policías federales vigilan una carretera que conduce a la cárcel Cefereso No. 9 en Ciudad Juárez, México, el sábado 7 de mayo de 2016. El líder narcotraficante Joaquín "El Chapo" Guzmán, que en dos ocasiones se fugó audazmente de dos prisiones de máxima seguridad y lucha para no ser extraditado a Estados Unidos, fue trasladado el sábado a esta cárcel del norte de México cercana a la frontera con Texas. (Foto AP/Raymundo Ruiz)

CIUDAD DE MÉXICO (AP) — La cárcel en el norte de México a donde las autoridades transfirieron repentinamente al líder narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán es considerada por autoridades defensoras de los derechos humanos como la peor del sistema penitenciario federal debido a las condiciones de reclusión y otros factores, de acuerdo con un informe del propio gobierno.


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El Cefereso 9, localizado en las afueras de Ciudad Juárez, fronteriza con El Paso, Texas, registró buenas calificaciones en “condiciones de gobernabilidad”, posiblemente un indicio de que las autoridades creen que aquí pueden controlar el entorno del capo y reducir el riesgo de que protagonice otra audaz evasión, que sería la tercera en su haber.

Sin embargo, Michael Vigil, ex jefe de operaciones internacionales de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés), puso en duda la lógica de enviar a Guzmán a una prisión menos segura ubicada en un territorio controlado firmemente por el cártel de Sinaloa, encabezado por “El Chapo”.

“Simplemente carece de sentido”, declaró Vigil el domingo. “Él tiene esa parte de su imperio, tiene infraestructura ahí y personal que lo ayudaría en lo que respecta a diseñarle otra fuga”.

Algunos medios mexicanos han conjeturado que la transferencia de El Chapo es el preludio a una extradición inminente hacia Estados Unidos, donde enfrenta cargos por narcotráfico en siete jurisdicciones. Sin embargo, las autoridades mexicanas negaron que sea así.

Un funcionario de seguridad de México, que insistió en guardar el anonimato para poder hacer declaraciones sobre el particular, dijo que Guzmán se encuentra en medio de un proceso de extradición. La Secretaría de Relaciones Exteriores tiene la última palabra en cuanto a si la concede o no, y los abogados de Guzmán podrían apelar.

Un abogado del capo confirmó el sábado que su defensa sigue peleando judicialmente para evitar la extradición, y que las autoridades han dicho que podrían pasar meses o hasta un año para tener un fallo.

Diversos analistas han coincidido en sus declaraciones a The Associated Press de que no hay vínculo alguno entre el cambio de cárcel y una posible extradición.

“Antes, cuando iban a extraditar a alguien, simplemente ponían a la persona en un avión y la enviaban a Estados Unidos”, señaló Vigil. “No reubican de antemano a alguien… Él no fue reubicado en Juárez para echarlo al otro lado de la frontera”.

Un informe de 2015 elaborado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNHD) dio al Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 9 una calificación de 6,63 en una escala del cero al 10. Es la más baja para cualquiera de las 21 prisiones federales del país.

En comparación, la instalación de máxima seguridad en el Altiplano —en el centro del país— donde estaba Guzmán era la décima en la lista con una calificación de 7,32.

La cárcel del Altiplano es considerada la de mayor seguridad en México y muchos pensaban que era a prueba de fugas. Esa creencia se vino abajo cuando Guzmán se escapó en julio de 2015 a través de un sofisticado túnel de 1,5 kilómetros de largo (una milla) excavado por sus cómplices hasta la ducha en su celda. El pasaje estaba equipado con una motocicleta modificada para correr sobre rieles.

El Cefereso No. 9 está cerca de la autopista Panamericana, a unos 23 kilómetros (14 millas) al sur del centro de Ciudad Juárez. Está en medio del desierto del estado de Chihuahua, una zona árida bajo un sol ardiente.

Prácticamente no hay nada en varios kilómetros a la redonda, salvo una universidad a unos tres kilómetros (dos millas) al este.

César Duarte, gobernador de Chihuahua, dijo en conferencia de prensa que la transferencia de Guzmán no representa un riesgo para el estado y que hay señales de mejoras en materia de seguridad.

La decisión de haberlo traído es porque “no habrá ninguna fuga”, declaró Duarte a la prensa.

“Precisamente si se trajo del Altiplano aquí es porque las condiciones de seguridad están muy por encima de las del mismo Altiplano. Así convino al gobierno de la República”, agregó.

El funcionario mexicano de seguridad que insistió en guardar el anonimato para hacer declaraciones sobre Guzmán reconoció que la seguridad general en el Cefereso No. 9 no es la mejor. Sin embargo, dijo que Guzmán es mantenido en un sector de máxima seguridad en el que se aplican los mismos protocolos que en el Altiplano, incluida vigilancia de 24 horas con una cámara instalada en el interior de su celda.

El líder del cártel de Sinaloa fue transferido el sábado en la madrugada en un operativo sorpresivo y en medio de fuertes medidas de seguridad.

Las autoridades dijeron que el cambio de prisión se debió a mejoras de seguridad en el Altiplano y también corresponde a la rotación ordinaria de reclusos que se efectúa por consideraciones de seguridad.

Analistas han dicho que tal vez también querían sacudir el entorno de “El Chapo” para frustrar cualquier plan de fuga que pudiera estar en progreso.

Vigil advirtió que Guzmán no debería permanecer en Juárez por un periodo largo.

“Si lo mantienen ahí por un periodo largo, el gobierno mexicano se arriesga a que se les fugue”, declaró Vigil. “Si se les escapa, el gobierno mexicano perdería sin duda toda credibilidad”.

De acuerdo con el informe de la comisión de derechos humanos, el Cefereso 9 tuvo bajas calificaciones en garantizar una estadía “dignificada” y en el manejo de reos con necesidades especiales. Registró calificaciones medias en garantizar la seguridad de los prisioneros, así como en bienestar y rehabilitación.

Menciona también que está un poco sobrepoblado, con 1.012 internos dentro de esa prisión del estado de Chihuahua que tiene capacidad para 848 reos. Las autoridades reconocen que la sobrepoblación es un problema extendido en el sistema penitenciario mexicano.

En general, el Cefereso 9 obtuvo una evaluación “amarilla” en 2015 en el sistema de calificación de la CNDH. Eso es una mejoría desde la calificación “roja” que registró en 2014, aunque su nota numérica fue la más baja del país.

En “gobernabilidad” fue la única categoría donde la prisión recibió color “verde”, o buena. La cárcel del Altiplano también obtuvo color verde en condiciones de gobernabilidad.

“El Chapo” se fugó por primera vez de una prisión en 2001 y pasó más de una década como uno de los prófugos más buscados del mundo. Fue recapturado en 2014 y escapó al año siguiente. Elementos de la Infantería de Marina mexicana lo arrestaron en el estado de Sinaloa en enero de 2016, después de que escapó a través del drenaje desde una casa donde se ocultaba.

Guzmán fue regresado al Altiplano y las autoridades aumentaron las medidas de seguridad para él. Estaba bajo constante conservación con una cámara sin puntos ciegos instalada en el techo, mientras que las paredes y piso de la celda fueron reforzados con barras de metal y una capa de concreto de 40 centímetros (16 pulgadas). Las autoridades también restringieron sus visitas.