Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Medidas que castigan el consumo no abordan problemas de obesidad

Foto de Archivo: La República

Las medidas que buscan castigar el consumo de productos específicos, como los refrescos, no abordan el problema de la obesidad, afirmó el analista estadounidense Jeff Stier, quien abogó por políticas de salud con un enfoque más amplio.


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Stier, analista del Centro Nacional para la Investigación sobre Políticas Públicas, con sede en Washington, dijo a Efe que establecer impuestos como los que se aplican desde este año en México a bebidas y alimentos con alto contenido calórico como medida para combatir la obesidad carece de respaldo científico.

“Esa no es una política integral. Es fácil, porque se puede decir: ‘Las compañías refresqueras son la causa de la obesidad y si las castigamos y si castigamos a los consumidores resolveremos el problema’. Pero la evidencia no apunta hacia allá”, manifestó.

Expuso que los promotores de este tipo de medidas citan estudios según los cuales si se aplica un impuesto suficientemente alto, la gente “podría” beber menos refrescos.

Pero argumentó que “cualquier estudio que afirme que un incremento en los impuestos es bueno para la salud pública porque reduce el consumo de refrescos está perdiendo de vista el panorama más amplio”.

“Están usando el criterio equivocado, pues el objetivo de la salud pública no debe ser sólo reducir el consumo de refrescos, sino mejorar la salud. Lo importante al evaluar una política es usar el criterio correcto, que en este caso debe ser ¿tenemos un mejoramiento en lasalud pública o una reducción en el número de calorías consumidas?”, explicó.

De acuerdo con Stier, lo que pasa cuando se aumenta el impuesto sobre un producto es que los consumidores pueden responder comprando otros.

Si se reduce el consumo de refrescos se puede tener el efecto no buscado de incrementar el consumo de jugo de uvas, que en algunos casos tiene más azúcar“, abundó.

El titular de la Dirección de Análisis de Riesgos del Centro Nacional para la Investigación sobre Políticas Públicas sostuvo que “cuanto más alto sea el impuesto a un producto, tanto mayor será el incentivo para eludirlo, para darle la vuelta”.

Además, afirmó que son los pobres quienes se resienten más de esta clase de medidas, pues los impuestos representan una mayor proporción de sus ingresos.

“Imaginemos a un trabajador normal en México y a Carlos Slim, y que ambos beben dos latas de refresco al día. El multimillonario no está muy preocupado del impuesto; es nada para él. Pero al trabajador promedio le va a costar algo y va a ser difícil para él”, añadió.

Asimismo, indicó que no es sólo el azúcar lo que causa la obesidad, pues hay calorías de toda clase de fuentes, además de no hacer suficiente ejercicio.

Por ello, aseveró que se requiere de una política integral en que se asegure el acceso a alimentos saludables, se brinde información sobre hábitos positivos y se fomente el ejercicio, pero insistió en que “el Gobierno no debiera estar en el negocio de decidir qué comida uno debe comer”.

Según datos de la Secretaría de Salud, siete de cada 10 adultos sufren sobrepeso en México, mientras que la proporción es superior al 30 % en el grupo de edad de 12 a 19 años y del 29 % en los menores de entre 5 y 11 años.

México es el segundo país con el mayor número de adultos con obesidad, por detrás de Estados Unidos, y el primero en sobrepeso infantil, según un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). EFE