Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

Proponen prohibir en Rusia los “vientres de alquiler” hasta regularlos mejor

El debate sobre la llamada maternidad subrogada, legal en Rusia, ha llegado al Parlamento con un proyecto de ley que propone prohibirla alegando que no está bien regulada, pero que no se plantea si es ético alquilar el vientre de una mujer.


Publicidad

El senador ruso Antón Beliakov, principal iniciador del proyecto, considera que la legislación actual no ofrece suficiente protección ni a las gestantes de alquiler, ni a los padres biológicos, ni a los niños nacidos de este contrato.

“Rusia se está convirtiendo poco a poco en una especie de Meca turística para aquellos que quieren tener un hijo con ayuda de la maternidad subrogada”, declaró el legislador, que presentó ayer el texto a la Duma Estatal.

En su opinión, en la actualidad las partes implicadas en el negocio firman contratos civiles con unas obligaciones, pero la ley no garantiza que luego se cumplan los requisitos, lo cual puede llevar a “conflictos”.

“Por ejemplo, a veces el que encarga no queda satisfecho con el resultado… Normalmente no se establece claramente qué pasa si el niño no llega a nacer, si nace con patologías… si nacen gemelos”, argumenta el senador.

Además, señala que “la transferencia de un niño de la madre de alquiler a los padres biológicos no requiere de un procedimiento formal de adopción, sino que basta con el simple consentimiento de la madre gestante, lo que puede llevar a situaciones en las que estas madres chantajeen a los padres biológicos”.

Y cita también estudios científicos que avalan que con la cesión se rompen los estrechos lazos que se establecen entre la madre gestante y su hijo.

Por todo ello, el legislador propone prohibir esta práctica en todo el país hasta que no se elabore una ley que no deje lugar a dudas ni vacíos legales.

La maternidad por sustitución o subrogada, considerada en Rusia como una tecnología más de reproducción asistida, fue legalizada a partir de 2011 con distintas actas normativas del Código de familia, leyes de salud reproductiva y otras normas del Ministerio de Salud, y requiere que la pareja o persona que contrata el servicio aporte material genético.

Según datos de la Asociación rusa de reproducción humana, cada año nacen en Rusia gracias a “vientres de alquiler” unos 550 niños, aunque algunos expertos elevan la cifra a 700 considerando que muchas clínicas privadas no informan a las autoridades de los nacimientos.

De acuerdo al director del Centro europeo de maternidad subrogada, Vladislav Mélnikov, quien encarga el bebé debe pagar un mínimo de 800.000 rublos (14.000 euros) como compensación para la madre de alquiler, a lo que hay que sumar una cantidad similar para los gastos de la agencia intermediaria y hospitalarios.

Entre los “clientes”, muchas parejas que no pueden tener hijos, así como mujeres solteras y homosexuales, sobre todo de países europeos o algunos estados de EEUU donde está prohibido, así como de China, que se está subiendo al carro de esta moda.

“El mercado de la maternidad subrogada crece cada año. Los extranjeros también tienen interés por las mujeres rusas que están dispuestas a prestar ese servicio”, afirma Ana Zheravina, directora de la agencia de reproducción asistida SPART de San Petersburgo.

“Antes, el número de madres de alquiler era superior al número de pacientes, por eso podíamos ofrecer a los clientes distintas candidatas para que eligieran. Ahora hay lista de espera de clientes que buscan a una madre de alquiler”, añade, como si se tratase de un mercado más.

Antes del senador Beliakov hubo otros intentos en Rusia de prohibir la práctica de la maternidad subrogada, siempre desde posiciones conservadoras o religiosas y no en aras de los derechos de la mujer.

La Iglesia Ortodoxa rusa, que ya en 2013 calificó esta práctica de “un motín contra Dios” y “fascismo feliz”, apoyó la propuesta del senador y señaló que los profundos lazos que se crean entre la madre y el bebé durante el embarazo no pueden ser objeto de un simple contrato mercantil.

En 2015, la senadora Yelena Mizúlina, conocida por sus posiciones provida y contraria al aborto -que desde la época soviética se practica ampliamente y de forma legal en Rusia- propuso prohibir la maternidad subrogada.

“Quizás la Humanidad entienda que, al igual que se prohíben las armas nucleares para no aniquilar al planeta Tierra, se debe prohibir la tecnología que aniquila el medio natural, la forma natural de que nazcan los bebés, el método natural por el que se reproduce la Humanidad”, señaló entonces.

Para ser aprobado, el proyecto debe pasar primero por la Cámara baja del Parlamento, la Duma, y luego por el Senado. EFE