El sacrificio de Pio XII

Ricardo Noboa
Guayaquil, Ecuador

Démosle una tregua de Navidad y fin de año a la política, la corrupción y la crisis económica. “El mundo es mas pobre después de la muerte del Papa”. La opinión es del General Eisenhower, luego de la muerte de Pio XII. En estos días se ha transmitido a través de DirecTV una interesante serie-documental llamada “El Papa, el hombre mas poderoso de la tierra”. Uno los capítulos está dedicado a “los Papas en tiempos de guerra”. Y como es natural, se analiza el pontificado de Pio XII, el Papa de la Segunda Guerra Mundial.

Pio XII fue el primer Papa del que escuché hablar. Tenía 6 años cuando murió, en Octubre de 1958. El muere 13 años después de la terminación de la II Guerra Mundial. Tengo muy vagos recuerdos de su fallecimiento, seguido a través de la radio por mis padres, pero lo que sí recuerdo claramente es haber escuchado que el mundo había perdido un ser excepcional. Para los católicos, un hombre cercano a la santidad. Para el resto del mundo, un hombre que le había tocado vivir entre el horror y el exterminio.

En la década del sesenta leí la biografía de Eugenio Pacelli escrita por Anne Saint Varent. Algunos años mas tarde leí “El Papa de Hitler” de John Cornwell. Nada mas distante, sin duda. Y luego vi “Amen”, de Costa Gavras, cuyas simpatías con el comunismo de la época eran evidentes. La serie transmitida por DirecTV, siguiendo la pauta de los últimos años, censura “el silencio” mantenido por el Papa durante la guerra respecto del Holocausto. Un Holocausto del cual el mundo tuvo pleno conocimiento en toda su extensión y dramatismo al final de la guerra cuando Eisenhower ordenó tomar fotos al campo de concentración de Ohrdruf ”para que nadie olvide”, lo que igualmente se hizo en otros campos.

Las fotos documentando los horrores del nazismo se publicaron, por ende, apenas terminada la guerra. Me pregunto entonces: ¿por qué si el mundo conoció tales fotos en 1.945 la opinión pública y la de los principales líderes judíos sobre Pio XII fue, hasta su muerte en 1.958 totalmente favorable a éste, y empezó a cambiar varios años después?

Pienso que tenemos la costumbre, y en realidad es difícil alejarse de ella, de analizar los hechos históricos como si hubiesen ocurrido ayer. Los observamos sin perspectiva, sin situarnos en el lugar de los hechos y en los momentos que ocurrieron. Pio XII fue uno de los pontífices elegidos más rápidamente: su conclave duró dos días, tal era su popularidad y su prestigio en el colegio cardenalicio y en el mundo en general.

Había sido uno de los autores intelectuales de la encíclica “Mit Brennender Sorge” (“Con viva preocupación”) publicada por su predecesor Pio XI el año 1937 y dirigida primordialmente al pueblo alemán advirtiendo los peligros de las políticas nazis. La encíclica se leyó en los púlpitos de las iglesias católicas y el régimen desató una campaña de represión contra la Iglesia. En ese entorno Pacelli asume el papado en 1939.

No podemos olvidar que el Vaticano es un estado independiente, pero está ubicado dentro del perímetro de Roma. E Italia fue parte del Eje durante la guerra. Si el Vaticano hubiese estado en Washington hubiese sido mas fácil para Pio XII utilizar los micrófonos de las radios (en esa época no había televisión ni celulares). Pero no estaba. Ni siquiera en Inglaterra. Pio XII atendía los asuntos del Vaticano desde uno de los corazones del Eje: desde Roma. Por ende, buena parte de su política tenia que ser estratégica con el objeto de no poner en mayor peligro a la humanidad católica y no católica. Y tratar de lograr que su ayuda sea eficiente.

Y el mundo, luego de la guerra y después de su muerte se lo reconoció. El mundo libre aplaudió su alocución de navidad de 1944 “Benignitas et Humanitas” que constituyó el pilar para la creación de la democracia cristiana en Italia y una radiografía de lo que deben ser las democracias en la época de postguerra. Los testimonios contemporáneos a la guerra y a su final, del New York Times (navidad de 1941); de Joseph Lichten, judío de origen polaco; del Congreso Judío Mundial de 1945; del rabino de Jerusalén Isaac Herzog; del rabino de Roma Israel Zolli; de Giuseppe Nathan, comisario de la Unión de Comunidades Judías Italianas; de Leo Kubowitzki, secretario general del Congreso Judío Internacional; y, el de Golda Meir, que al morir el Papa dijo: “Cuando el terrible martirio se abatió sobre nuestro pueblo, la voz del Papa se elevó a favor de sus victimas”, constituyen muy solidos y objetivos testimonios de la época respecto de la decidida acción del Vaticano en contra del nazismo y del fascismo.

Y son posteriores a las fotos que Eisenhower ordenó publicar. ¿Qué pasó después de 1959? Simplemente que, luego de la guerra, Pio XII combatió con enorme crudeza al régimen de Stalin. Y consideró al comunismo como el azote de la humanidad. Por ende, después de su muerte y muchos años después de la terminación de la guerra empezó a difundirse la idea del “silencio cómplice” respecto del Holocausto, criterios difundidos por la KGB para desprestigiar al Papa. Y vaya que la KGB tenia enorme importancia en buena parte del mundo durante “la guerra Fría”. Tales criterios apuntaban a desconocer el enorme esfuerzo que hizo Pacelli por salvar gran cantidad de vidas judías y católicas durante el conflicto. Y que se contraponen a la opinión de personalidades judías de la época, como Golda Meir o Isaac Herzog, por ejemplo.

Pacelli deviene entonces, en medio de la “guerra fría” y después de su muerte, en una especie de chivo expiatorio que lo responsabiliza “por omisión” de los horrores del Holocausto. Tal criterio es totalmente injusto y parcializado. Me quedo con lo que dijeron en su momento Golda Meir, los rabinos y Eisenhower y no con las opiniones de John Cornwell y menos Costa Gavras.

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