Fin a rampante insolencia
Guayaquil, Ecuador
Preocupa que sigamos pensando con mentalidad del siglo XIX cuando la única constante es el cambio, que cada vez es más veloz.
Con el nombramiento ayer de Miguel Díaz-Canel como nuevo presidente de Cuba se cumple un traspaso de poder político en la isla sobre el que, en principio, no hay razones para albergar grandes esperanzas de cambio real.
Muy a lo Santos, dijo en Lima que el asunto de los tres periodistas no era suyo.
Comienzo con lo que debiera ser una nota al pie de página.
Los griegos antiguos pensaban que la existencia humana constituía una tragedia insoportable.
La trágica, inhumana y despiadada muerte de tres ecuatorianos, que se encontraban cumpliendo su deber de informar al país, nos ha conmovido a todos hasta el alma.
Si no fuera por lo de Lula, las desavenencias entre las reinas de España Letizia Ortiz y Sofía de Scheleswig-Holstein-Sonderburg-Glucksbur, por sus nombres de solteras, hubieran sido la noticia de la semana.
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