Maratón de vida
Quito, Ecuador
¡Bravo!, cruzó la meta, en exactamente no se cuántos minutos, segundos y pulsaciones; muchas horas de esfuerzo y preparación; madrugones y fines de semana; meritorio sacrificio para llegar apenas dos puestos detrás del número 400. Enhorabuena, la próxima maratón ya llegará en el puesto 300, y si le sigue escamoteando momentos a la familia –pues ni el tráfico ni el trabajo se dejan exprimir más tiempo- es posible que llegue a colgar en la pared el símbolo de algún podio, una medalla, una foto o por lo menos protagonizar algún reportaje, de esos dedicados a la vida sana que aparecen en revistas inodoras –tanto por su contenido cuanto por el lugar donde se suelen hojear-.
