
Una sociedad sobornada
Guayaquil, Ecuador
Eso es lo que nos ha dejado el correísmo. Una sociedad penetrada y alimentada por el soborno.
Eso es lo que nos ha dejado el correísmo. Una sociedad penetrada y alimentada por el soborno.
La reformulación de cargos en contra de dos de los más conspicuos miembros de la mafia correísta pone al capo di tutti capi en la antesala de su vinculación penal por los delitos de cohecho, asociación ilícita y tráfico de influencias.
A buena parte de la clase política ecuatoriana parece que le cuesta repudiar la herencia del correísmo.
El encausamiento penal contra varios capos de la pandilla que nos gobernó, iniciado por aportes ilegales a sus campañas electorales, no solo debe incluir a su máximo jefe hoy prófugo en Bélgica.
Por donde uno lo mire, las administraciones municipales que lideró Jaime Nebot durante los pasados 19 años constituyen un récord histórico.
Cuando Assange ingresó a nuestra Embajada en Londres en 2012, no era un perseguido político.
Se equivocan quienes buscan sacar predicciones luego de las últimas elecciones seccionales.
El país está asistiendo a una verdadera tormenta institucional por las evaluaciones que los unos hacen a los otros.
La hipócrita resolución adoptada la semana pasada por una mayoría de asambleístas para destituir a una parlamentaria es un alarmante recordatorio de que ese Ecuador que nos llevó a los brazos de Rafael Correa y de su mafia ha regresado o que quizás nunca se fue del todo.
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