Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Denuncia sobre ataques con ácido gana el primer Óscar paquistaní

Islamabad,  (EFE).- La comprometida cineasta Sharmeen Obaid-Chinoy ha ganado el primer Óscar de la cinematografía paquistaní con un documental en el que denuncia los ataques con ácido, uno de los dramas nacionales del país.


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Las autoridades y los medios de comunicación paquistaníes celebran hoy con alborozo un triunfo insólito para el país islámico, acostumbrado a aparecer asociado en el imaginario colectivo con el integrismo o el terrorismo.

“Muchas gracias a todos por vuestro amor y apoyo. Abrumada y muy agradecida a Dios por darme esta oportunidad”, dijo la codirectora de “Saving Face” a sus seguidores de la red social Twitter. 

El primer ministro paquistaní, Yusuf Razá Guilani, felicitó a través de un comunicado a la artista y anunció que su Gobierno le concederá un galardón civil.

La cinta, de 52 minutos y codirigida por el estadounidense Daniel Junge, se llevó el premio al mejor corto documental durante la gala de los Óscar.

Su nominación ya despertó durante semanas la atención de la prensa, sedienta de alguna noticia que alimente la esperanza de un país golpeado por el conflicto y el precario estado de la economía.

“Saving Face” se centra en un doctor británico-paquistaní que visita el país para tratar a las adolescentes y mujeres víctimas de estos ataques. “El documental subraya el éxito de los agentes del cambio pero también alerta de que no es suficiente”, cuenta a Efe Valerie Khan, de la Fundación Supervivientes del Ácido (ASF), ONG que colaboró con el proyecto.

Cada año se registran en Pakistán unos 200 ataques con ácido -el 75 por ciento contra mujeres-, según ASF, que está impulsando iniciativas legales en el país para castigar a los hombres que destruyen estas vidas.

El periodista francés Julien Fouchet, que trabajó durante unos días como camarógrafo para el documental, abundó sobre los esfuerzos para poner fin a esta lacra y ayudar a las víctimas.

Las imágenes que grabó para la cinta fueron las de “una mujer que estaba siendo ingresada en el hospital” tras sufrir un ataque con ácido y de los cirujanos preparándose para la operación.

Durante los últimos años, organizaciones de defensa de los derechos humanos han intentado ponerse de acuerdo con las autoridades para poner en marcha iniciativas legales contra las agresiones con ácido.

Los motivos de estas atrocidades pueden ser la negativa de la mujer a casarse, ajustes de cuentas, chantajes entre familias, dotes de una cuantía insuficiente, o el enfado de un padre por tener más niñas en un país donde el varón promete más recursos económicos.

Las agresiones se suceden porque en Pakistán no existe ningún tipo de control sobre la venta de ácidos como el sulfúrico o el nítrico, que se pueden adquirir sin presentar identificación. Las víctimas, en el mejor de los casos, deben someterse a numerosas operaciones de cirugía plástica.

Una emocionada Obaid-Chinoy no tuvo dudas de a quién dedicar la estatuilla cuando subió al estrado: “A todas las mujeres en Pakistán que están trabajando a favor del cambio. No abandonéis vuestros sueños: esto es para vosotras”. EFE

amp/amg/ps

Sitio web imágenes: hitechanalogy.com; cinemasight.com; thenewstribe.com