Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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El Goncourt premia una novela sobre la guerra civil española

La escritora francesa de origen español Lydie Salvayre (c), posa rodeada por los medios de comunicación en un restaurante tras ganar el premio Goncourt, la mayor recompensa literaria francesa, por su libro "Pas pleurer", una historia basada en la Guerra Civil Española, en París (Francia), hoy, miércoles 5 de noviembre de 2014. EFE/Ian Langsdon

Pas pleurer“, una vibrante e intensa novela ambientada en la Guerra Civil española, el relato de la vida de la madre de la autora, Lydie Salvayre, hija de republicanos españoles, se alzó la semana pasada con el más importante galardón literario francés, el premio Goncourt.


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Contra todo pronóstico, a la quinta votación, los diez miembros del jurado, presididos en esta ocasión por el escritor y periodista Bernard Pivot, apostaron por una escritora poco conocida del gran público, autora de dos decenas de obras pero que nunca había figurado en los puestos altos de las listas de ventas.

“Pas pleurer” (Seuil) fue uno de los más vendidos, 22.000 ejemplares antes de que recibiera el Goncourt, que va a multiplicar por 20 las cifras editoriales, si el galardón tiene el mismo efecto que tuvo con su antecesor, Pierre Lemaitre.

El libro tiene mucho sabor español, en primer lugar porque da voz a su madre, Montse, nonagenaria que ha perdido buena parte de su memoria pero que conserva, lúcido, el recuerdo de aquel verano de 1936, cuando con 15 años descubrió el mundo, cruel y apasionante, que su hija ha plasmado en una novela.

Fueron años de entusiasmo, de huida de su pequeño pueblo del pirineo ilerdense para descubrir en la Barcelona republicana y anarquista el gusto por la libertad, el primer amor y el sexo.

“Yo, que todavía creía que los niños nacían por detrás, que no sabía ni siquiera lo que era besarse, que nunca había visto a dos personas hacerlo y que no tenía la televisión para instruirme, que conocía menos todavía lo que era el Acto (sexual), ni un 69, ni una mamada, me convertí en una semana en una anarquista de combate dispuesta a abandonar a mi familia sin el menor remordimiento y a patear sin piedad el corazón de mi madre”, afirma Montse en “Pas pleurer”.

Es un relato descarnado de aquellos años, del primer amor, un francés que la dejó embarazada antes de abandonarla, lo que le obligó a volver al oscurantismo de su pueblo, antes de cruzar los Pirineos para refugiarse en Francia.

En contrapunto, Salvayre, hija de un andaluz y una catalana, cuyo apellido de soltera es Arjona, rescata la figura del literato Georges Bernanos, intelectual conservador, monárquico, católico, próximo a los círculos de la extrema derecha a quien el 18 de julio de 1936 sorprendió en Mallorca.

Allí descubrió la represión del Ejército contra los republicanos, el compromiso de la iglesia con el bando nacional y sus tropelías, que plasmó en la antifraquista “Grand cimentières sous la lune”.

Bernanos describe a los cadáveres a “esos hombres negros y lustrosos retorcidos por las llamas y que en algunos casos cobraban poses obscenas capaces de apenar a las damas palmesanas y sus distinguidos confesores”.

En conjunto, Salvayre pinta un cuadro desgarrador del momento, pleno de cuestiones que, según afirmó entre lágrimas en el restaurante parisiense Drouant, donde se otorga el Goncourt desde 1914, “siguen de actualidad”.

“El fanatismo religioso, la reafirmación de los nacionalismos, las dificultades de Europa a comprometerse, son algunos de los temas que están en el libro y que siguen vivos”, indicó la autora, que confesó que “Pas pleurer” es su obra “más autobiográfica”.

“Antes escribía con una máscara”, agregó la autora, quien señaló haber vivido “una felicidad permanente durante todo el proceso de creación del libro”.

Salvayre toma así el testigo como mujer ganadora del Goncourt a Marie N’Diaye que lo logró en 2009.

En el camino se quedó el periodista y militante Kamel Daoud, que con “Meursault, contre-enquête” aspiraba a convertirse en el primer argelino en ganar el Goncourt, cuando se cumplen 60 años del inicio de la guerra de independencia de su país.

Y Pauline Dreyfus, autora del relato de la Segunda Guerra Mundial desde el punto de vista de la aristocracia titulado “Ce sont des choses qui arrivent”.

Pero, sobre todo, David Foenkinos, que con su obra “Charlotte” llegó como el favorito, asentado en su sólida carrera de éxitos editoriales, pero que salió con la consolación del Renaudot, un premio de menos brillo, que se entrega el mismo día y en el mismo restaurante que el Goncourt. EFE