Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
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El Fakir Ediciones se propone revisar la historia de la Literatura

Logo de la casa editorial Fakir Ediciones.

Quito.- Este año 2015 un nuevo sello editorial a ingresado al mercado ecuatoriano del libro. Se trata de El Fakir Ediciones, un proyecto a gran escala, que ya planea sus próximos lanzamientos en este, su año inaugural.


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Un sello con un gran número de colecciones temáticas. Su ópera prima fue ‘008 contra Sancocho’, el primer libro que se publica en el Ecuador del escritor colombiano Hernán Hoyos. Se trata del regreso al mercado de los libros de una leyenda de la literatura colombiana, calificado por mucho como ‘escritor porno’ por su genialidad a la hora se armar tramas alrededor del sexo. Un escritor mítico que, distante de las editoriales, se editó a sí mismo y llegó a ser uno de los autores más leídos de su tiempo en un país en el que la mayoría de escritores estaban eclipsados por Gabriel García Márquez.

El nombre de la editorial es un homenaje a César Dávila Andrade, considerado por muchos el poeta más auténtico de la tradición lírica nacional. A Dávila Andrade se le conocía como ‘Fakir’ en su círculo de amigos, por su interés hacia el misticismo y el esoterismo.

008 contra Sancocho

Ahora, El Fakir Ediciones prepara su segundo lanzamiento. Se trata de la novela gráfica ‘Virus Tropical’ de la ilustradora, historietista y dibujante Paola Gaviria, es decir, PowerpaulaEl lanzamiento se realizará jueves 20 de agosto, a las 19h30, en la Casa Humboldt. En Guayaquil se presentará durante la Feria del Libro, el 15 de agosto, a las 16h00.

De hecho, en la Feria del Libro de Guayaquil, que está próxima a inaugurarse, también tendrá presencia el sello El Fakir Ediciones. El 14 de agosto se presentará en el puerto principal ‘008 contra Sancocho’ de Hernán Hoyos y ‘Vinatería del Pacífico’, el libro de comisc que nace de los textos de César Dávila Andrade y que se presenta con ilustraciones del artista ecuatoriano Eduardo Villacís. Será a las 17h00 en el Salón Clemente Yeroviz de la FIL Guayaquil 2015. 

Para comprender más profundamente este ambicioso y prometedor proyecto editorial, Álvaro Alemán, que es columnista de La República.EC y uno de los fundadores de El Fakir Ediciones, ha respondido a tres de nuestras preguntas.

¿Por qué El Fakir se concibe de “textos desestimados”?

– Toda empresa editorial postula, implícita o explícitamente, una visión de la historia de la literatura. Aun si todos los textos seleccionados para publicación fuesen contemporáneos, cada uno de ellos expresa una determinada cercanía o lejanía al pasado literario, la decisión o de continuar por un camino u otro o la determinación de seguir una ruta distinta (que a su vez tiene antecedentes). En ese trabajo de elegir e ignorar precedentes y antepasados, la exclusión es fundamental; todo “inicio” requiere una sepultura. El fakir consiste de un esfuerzo sostenido por re visitar la historia literaria del Ecuador, no en busca de “deficiencias” vinculadas a proyectos multinacionales o corporativos, o nacionalistas, sino con un ojo puesto en identificar los aciertos que no fueron observados en su momento: la fuerza de narrativas regionales, la especificidad de una literatura escrita por mujeres, la riqueza de dialectos, las excentricidades de autores marginales, las polémicas literarias hoy en día olvidadas, los registros ricos de nuestras letras que no se consideran “literatura”: medicina, historia, crónica, literatura de viaje, textos epistolares, biografía, etc. En ese sentido y al igual que cualquier “proyecto revolucionario”, nuestro ejercicio consiste de un acto profundamente conservador: volver al pasado. Esto se debe a múltiples razones, una de ellas, sin duda, consiste en el presente clima triunfalista de la cultura ecuatoriana, marcado por un desdén ante la historia y por un desprecio ignorante de nuestras letras.

Vinatería del Pacífico

¿Qué acogida ha tenido ‘008 contra Sancocho?

– Muy buena en general. En Colombia el texto ha sido recibido dentro del contexto del “re descubrimiento” de Hoyos como autor, luego de décadas de menosprecio. Hay ahí una suerte de proceso de re valoración de un autor eminentemente marginal, que de pronto regresa, y con él, la perenne pregunta sobre la relación entre literatura y exceso, entre literatura y obscenidad, entre literatura, censura y pornografía. La semana pasada ¨008¨ fue el libro más vendido de una de las mejores librerías de Bogotá, La Madriguera del Conejo. La Librería del Fondo de Cultura Económica en Bogotá organizó, a su vez, una charla donde participaron Sandro Romero, escritor caleño amigo de Andrés Caicedo, y Marcel Ventura, uno de los jóvenes editores más importantes de Colombia, sobre Hernán Hoyos, su escritura y su libro ¨008 contra Sancocho¨. En Quito, que es donde hemos circulado hasta ahora, esperamos remediar esto con nuestra participación en la feria del libro de Guayaquil en pocos días, el libro ha sido acogido de manera favorable y con algo de desconcierto, que es precisamente nuestro objetivo.

¿Qué motivo la decisión de ustedes de iniciar el proyecto editorial?

– Dos asuntos primordiales: 1. el no encontrar nuestros libros preferidos en circulación, puesto que estos, o no circularon entre nosotros (es el caso de la novela de Leonardo Páez sobre la “Guerra de los mundos” en Quito, en 1949, que solo circuló en Caracas) o lo hicieron en ediciones limitadas que hoy son inencontrables y 2. porque nos interesa ante todo abordar una audiencia de adolescentes ecuatorianos que ha sido desatendida por la industria editorial. Creemos que en el presente parteaguas de una cultura impresa que se desdibuja y es parcialmente desplazada por una cultura digital, son los nativos digitales quienes tienen en sus manos el futuro de la literatura ecuatoriana. Si no se hacen esfuerzos por captar esas energías, por iniciar diálogos productivos entre generaciones con distintos ingresos al acervo cultural, si no ponemos al alcance de esas audiencias la riqueza y la diversidad del pasado literario ecuatoriano, corremos el grave riesgo, al igual que ya hoy ocurre con el Kichwa, de convertirnos en una de las últimas generaciones conectadas con nuestro pasado textual. Estamos ensayando distintas estrategias para llegar a aquello, nosotros mismos somos migrantes digitales, pero no queremos dejar que más tiempo pase sin haber intentado establecer la presencia del pasado.