Ecuador. Miércoles 24 de Mayo de 2017
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Iniciativa promueve el teatro en las cárceles como herramienta liberadora

Hombre privado de su libertad. Foto de Archivo, La República.

Río de Janeiro (EFE).- El teatro en las cárceles es una herramienta que libera el alma del preso, enorgullece a sus familiares y enriquece a artistas y estudiantes que lo promueven, explicó a Efe Ashley Lucas, profesora de la Universidad de Michigan y quien se considera la mayor autoridad del asunto en el mundo.

La investigadora estadounidense, autora de una obra que ha sido escenificada en numerosas prisiones de Estados Unidos, Canadá y Europa, “Doin’ Time: Through the Visiting Glass” (El visitante atrás de las rejas), escribe un libro sobre los proyectos de teatro en las cárceles que ha conocido en decenas de países.

La docente estudia los sistemas carcelarios desde los doce años, cuando su padre fue condenado a 20 años de prisión. El asunto lo abordó en su tesis de graduación y lo sigue tratando como profesora en la Universidad de Michigan.

Lucas se encuentra esta semana de visita en Río de Janeiro, donde presentará su obra en una cárcel municipal y conocerá los proyectos “Cultura en la Prisión” y “Teatro Renacer” promovidos por la universidad Unirio y destinados a integrar a internos de cuatro presidios cariocas.

“La cárcel es un lugar en el que no tienes muchas cosas y tienes que estar con muchas personas, y en el que no tienes un espacio propio ni tus propias ideas. Las autoridades quieren que todos piensen igual y no tengas identidad propia. Por eso las artes les dan posibilidad (a los presos) de usar su creatividad y de asumir una personalidad diferente: no tengo que ser solo un preso, puedo ser también un artista”, subraya en una entrevista con Efe.

De acuerdo con la coordinadora del Prison Creative Arts Proyect, la mayor iniciativa para llevar arte a las prisiones en el mundo y estimular la creatividad de los internos, el teatro, específicamente, es la representación artística que más “libera” a los presos.

“Puedes pintar o escribir algo tú solo, pero con el teatro tienes que trabajar con otras personas y formar una comunidad con los actores, los directores y la audiencia”, asegura.

El teatro, agrega, es un proyecto de alguna manera liberador “pese a que no estás libre porque haces teatro. Tenemos que recordar eso. Liberamos parte del corazón y del alma, pero no una vida entera. Todavía vives dentro de la prisión, pero es muy importante porque puedes pensar en ti mismo y en tus ideas y en el mundo en una manera diferente”.

Según la especialista, en las prisiones que permiten a los familiares de los presos asistir a las presentaciones, la experiencia les permite tener orgullo de los presos.

“Para las familias es importante tener algo que pueden contar sobre las personas que aman, que puedan decir algo bonito, algo interesante, algo diferente sobre esta persona. Porque las historias que se cuentan sobre presos son todas feas, son todas malas, pero cuando ellos participan en algo (que toca) pensamientos o corazones, tienes, como familia, algo diferente para decir y para imaginar sobre la vida de las personas que te quieren”, afirmó.

“El proyecto también cambia las vidas de los estudiantes y de los artistas que los promueven. Ellos hacen un trabajo diferente en toda su vida. Conocen a gente encarcelada y luchan por una vida mejor para toda la humanidad. Por su trabajo pueden ver la humanidad de forma diferente, ver que todos tenemos derechos humanos y que el arte es uno de esos derechos”, aseguró.

Lucas aseguró que el proyecto de la Unirio le permite ver otro ángulo, ya que en las prisiones brasileñas los presos pueden abordar cualquier tema y tener una mayor interacción.

“Están haciendo cosas que me interesan mucho porque aquí en Brasil puedes tocar a alguien cuando estás dentro de la cárcel y en Estados Unidos no puedes tocar a nadie. Tampoco tenemos la libertad para hablar sobre cosas como opresión dentro de las cárceles de Estados Unidos, pero aquí sí puedes hablar de todo. Y eso es muy importante porque los presos pueden decir de verdad lo que quieren y lo que es importante para ellos”, aseguró.

Según Lucas, la mayoría de los proyectos en todo el mundo son promovidos por artistas que trabajan de forma independiente pero que, cuando ya no pueden continuar, tienen que poner fin a sus trabajo sin darle continuidad.

Aseguró que los proyectos impulsados desde universidades, como el suyo o el de la Unirio, tienen más continuidad.

Agregó que ha conocido proyectos en diferentes países, entre los que citó a Australia, Suráfrica, Inglaterra e Italia, pero sin conexión entre sí porque “es tan difícil hacer este trabajo que la gente que lo hace no tiene tiempo ni recursos para hacer más, para organizarse”. EFE (I)

cm/mar/ra