Ecuador. sábado 16 de diciembre de 2017
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Nadal, el único que puede frenar a Djokovic. ¿Podrá hacerlo?

El tenista español Rafael Nadal junto a su entrenador, Toni Nadal (i), durante el entrenamiento que ha realizado hoy en las instalaciones del Real Club de Tenis, donde mañana debutará en el Barcelona Open Banc Sabadell-Trofeo Conde de Godó. EFE/Andreu Dalmau.

NUEVA YORK (AP) — Quizás no exista otra tenista que se autoanalice con completa honestidad como lo hace Rafael Nadal.


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Después de caer eliminado en tres sets ante Fernando Verdasco en la tercera ronda del Abierto de Miami, el campeón de 14 torneos de Grand Slam reconoció que jugaba “con mucha ansiedad y nervios en los momentos importantes” y atizó que era algo que “no me había pasado nunca en mi carrera”.

Eso fue jugando en una pista de cemento. Ahora, tras iniciar la temporada en superficie de arcilla rumbo al Abierto de Francia, el ánimo del español recuperó sensaciones alentadoras, pese a una derrota 6-3, 6-3 ante Novak Djokovic en las semifinales del Masters de Montecarlo.

Un triunfo ante su compatriota David Ferrer en la ronda previa fue apenas el primero que conseguía en este 2015 —y en casi un año— frente a un adversario situado entre los 10 mejores del mundo.

Nadal evaluó su paso por Mónaco como “la semana más positiva del año” y en el que tuvo “una mejora muy importante en mi capacidad mental”.

El siguiente examen en sus preparativos para atrapar por décima vez el título de Roland Garros, que arranca el 24 de mayo, se dará esta semana en el torneo de Barcelona, uno de categoría 500.

Nadal insistió el lunes en que ha dejado atrás los “altibajos” y momentos “muy malos” de la primera parte del año.

“Es cosa de ver las cosas de manera real, no distorsionada. Hay que ver la importancia que tiene lo que hacemos, jugar al tenis. Es normal que cuando uno viene de meses, de un año complicado y accidentado, cuando vuelve pues las ganas y la ilusión de hacerlo bien desde el principio puede crear algo de ansiedad”, sostuvo.

Mientras Nadal intenta recuperar su mejor versión, precedido por un 2014 en el que sufrió dolencias en la muñeca y terminó la temporada con una apendicitis, el serbio Djokovic vive un sublime presente.

Djokovic se cansa de coleccionar títulos y olfatea que esta es la oportunidad perfecta para consagrarse campeón en Roland Garros, el título que tiene como asignatura pendiente en su palmarés.

Al proclamarse campeón en Montecarlo, Djokovic se convirtió en el primer jugador que gana los tres primeros Masters de la temporada. Los ganados en Indian Wells y Miami se suman al Abierto de Australia, y cerró 2014 con conquistas en la Copa Masters en Londres y el Masters París-Bercy.

Acaba de desplazar a Nadal para colocarse en el sexto puesto entre los jugadores con más semanas en el número uno del ranking, con 143. Estará en lo más alto por buen rato, ya que ha abierto una brecha de 5.460 puntos sobre Roger Federer. Nunca en la historia del escalafón de la ATP había habido un margen tan abultado entre el primero y el segundo.

Pero Djokovic no se fía. Sabe que Nadal sólo ha perdido una vez en Roland Garros, donde su marca es de 66-1. Esa derrota fue en 2009, cuando fue expulsado en los octavos de final por Robin Soderling.

Nadal es su rival a vencer en París. Federer y Andy Murray tendría la mira puesta en Wimbledon, el mes siguiente. Los Ferrer, Kei Nishikori, Tomas Berdych y demás Top 10 no son rivales de cuidado.

“Una victoria no cambia todo lo que ha logrado en este superficie, en la que supera lo que yo he conseguido en mi carrera”, afirmó Djokovic cuando le preguntaron sobre sus opciones frente a Nadal en la superficie. “Aún no creo que sea mejor que él en polvo”.

Este 2015 de Djokovic ha evocado el sensacional 2011, en el que ganó tres grandes (Australia, Wimbledon y el US Open). Esa es considerada como una de las grandes temporadas de todos los tiempos, pero quedó con la espina clavada de la derrota ante Federer en las semifinales de Francia, la que cortó un invicto de 43 partidos hasta ese momento.

Esa temporada ha marcado un punto de inflexión para Djokovic en cuanto a establecerse un escaño por encima de los otros integrantes del “Big Four” del tenis masculino.

A partir de ese año, el serbio aventaja 11-7 a Federer, 13-7 a Nadal y 14-5 a Murray en los cruces directos.

Y si Djokovic logra destronar a Nadal en París, entonces es cuando podrá dar rienda suelta al sueño de completar el Grand Slam en un mismo un año. Sólo dos lo han logrado: Don Budge en 1938 y Rod Laver como aficionado en 1962 y otra vez como profesional en 1969, el año posterior al inicio de la Era Abierta.

“Tengo 27 años. Estoy viviendo el (mejor) momento de mi vida en el tenis, y también estoy muy bien en vida privada. Me convertí en padre”, dijo Djokovic. “A veces me doy un pellizco y me digo a mí mismo: ‘¿en qué momento estoy en mi vida?”’. Estoy muy agradecido por todo lo que tengo. Esa es mi filosofía”. (D)