Ecuador. Miércoles 7 de diciembre de 2016
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Economía, comercio e impuestos, el abismo que separa a Clinton de Trump

La candidata Demócrata a la presidencia de los Estados Unidos Hillary Clinton (d) habla frente al candidato republicano Donald Trump (i) en el primer debate hoy, lunes 26 de septiembre de 2016, en la Universidad Hosfra de Hempstead, Nueva York (EE.UU.). EFE/JUSTIN LANE

Las campañas electorales suelen acabar por reducirse a lo que cada candidato propone sobre economía, comercio, impuestos, empleo o salario mínimo, y en el primer cara a cara entre la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump no pudo ser de otra manera.

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Ya desde los primeros compases del enfrentamiento, que tuvo lugar en la Universidad de Hofstra, en Long Island (Nueva York), el libre comercio y la fuga de empleo centraron el debate entre los dos aspirantes a suceder en enero a Barack Obama en la Casa Blanca.

Trump volvió a culpar a México y China, países que se han convertido en sus argumentos favoritos para explicar los males que achacan a la economía estadounidense, de la fuga de empleos ocurrida en los últimos años.

Por su parte, Clinton destacó que en los últimos ocho años, al presiente demócrata Barack Obama le ha tocado superar la peor crisis económica de la historia moderna de Estados Unidos.

“Nuestros trabajos están marchándose a otros países, se van a México a China (…), están usando a nuestra nación como una hucha para reconstruir China y otros muchos países están haciendo lo mismo”, dijo Trump, que durante el debate defendió sus ideas aislacionistas en lo que se refiere a comercio.

Por su lado, Clinton, aunque se ha mostrado contraria al acuerdo de libre comercio transpacífico (TPP), se mostró más pragmática y dijo que lo que EEUU necesita es que “los acuerdos comerciales trabajen para nosotros”.

“El comercio es la única baza que tenemos para mejorar nuestra economía”, dijo Clinton, mientras que Trump calificó el acuerdo de libre comercio alcanzado por el marido de la candidata demócrata, Bill Clinton (1993-2001), con México y Canadá, como “quizá el peor acuerdo comercial que se haya firmado nunca”.

“Es lo peor que le ha pasado a este país en 30 años”, aseguró el magnate inmobiliario, que ha prometido revertir ese acuerdo comercial, al que achaca el “robo” de miles de puestos de trabajo en el cinturón industrial de EEUU en beneficio de México.

La candidata demócrata defendió su plan fiscal para hacer que los ricos paguen más impuestos y acusó a su rival de defender la teoría de que bajando los impuestos a los más ricos se reactivará la economía y los pobres acabarán beneficiándose también.

“Necesitamos una economía justa, aumentar el salario mínimo, equiparar el salario de hombres y mujeres y pagar bajas (por maternidad o enfermedad) a las familias”, defendió Clinton, al tiempo que aseguró que “los ricos deben pagar lo que justamente les corresponde”.

“Con mi plan, voy a reducir los impuestos tremendamente de un 35 a un 15 % a las empresas, las pequeñas y las grandes (…) Vamos a ser unos generadores de empleo como no se ha visto desde la época de Ronald Reagan. Va a ser algo bonito de ver”, prometió el magnate inmobiliario con su estilo ampuloso y vehemente.

Trump achacó también la pérdida de puestos de trabajo en EEUU a que las empresas, con el sistema impositivo actual tienen tantos gravámenes que acaban por invertir en el extranjero, y luego no repatrían los réditos de sus inversiones también debido a los impuestos, un problema que prometió resolver con su plan fiscal.

“La culpa la tienen los políticos, como la secretaria Clinton”, dijo Trump, que acusó a su rival demócrata de imponer regulaciones a las actividades económicas, mientras que él, que se presenta como un empresario de éxito y buen negociador, prometió eliminarlas.

La antigua secretaria de Estado dijo que Donald Trump fue muy afortunado, porque empezó su negocio con 14 millones de dólares prestados por su padre, recordó que se ha declarado en bancarrota en seis ocasiones y se preguntó si es a una persona así a quien se le va a dejar gestionar la deuda del país.

“Lo que no podemos hacer es volver a las políticas del pasado”, insistió la candidata demócrata. EFE (I)

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