Ecuador. viernes 15 de diciembre de 2017
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Agustí Villaronga pone negro sobre blanco la Cuba más sórdida y oculta

SAN SEBASTIÁN, 23/09/2015.- Agustí Villaronga, Premio Nacional de Cinematografía en 2011, el año en que su película "Pa negre" arrasó en los Goya, ha presentado hoy a concurso en el Festival de Cine de San Sebastián su cinta "El rey de la Habana", una sorprendente narración de la Cuba de hoy. EFE/Javier Etxezarreta

San Sebastián (España), (EFE).- “Nada justifica que esta película no se estrene en La Habana, porque los cubanos la necesitan”, dijo hoy a Efe la cubana Yordanka Ariosa, protagonista de “El rey de La Habana”, de Agustí Villaronga, que traslada al cine una de las más brutales obras de Pedro Juan Gutiérrez.


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Ariosa, una actriz de carácter que se deja la piel (literalmente) en el rodaje si Villaronga se lo pide, es Magda, uno de los pocos papeles femeninos capaces de enmudecer al Festival de Cine de San Sebastián, que hoy estrenó con esta visión sórdida y oculta de la Cuba del Período Especial, “cuando vivir era solo sobrevivir”, apuntó el director español.

“No se sí ganar un premio en San Sebastián serviría de algo, desde luego -señaló Ariosa a Efe- me haría muchísima ilusión y más que eso respaldara un estreno allá, pero lo que está claro es que no hay justificación para no ponerla en La Habana”.

Esta reivindicación fue respaldada hoy tanto por los otros protagonistas de la película, Maikol Tortoló (Reinaldo) y Héctor Medina (Yunisleidy), como por la productora María Luisa Matienzo, quien indicó que le “encantaría” estrenarla en el Festival de La Habana.

Pero visto que ni siquiera pudieron rodar allí -lo hicieron en República Dominicana-, su idea es rodar un documental si se produce la negativa del gobierno a exhibirla “para quitarse la espinita”.

Y con esa misma sinceridad, Matienzo desveló, entre las risas de los presentes en la rueda de prensa, que no hubo efectos especiales añadidos, “ni el huracán, ni el derrumbe de la casa… Sólo es digital la pinga de Reinaldo”.

Y todo ello, porque “la cinta requería mucha verdad y que los personajes se identificaran mucho con los del libro”.

“Nos daba miedo no rodar en La Habana, que la conoce todo el mundo (…) Pero vimos que hay otros lugares con el mismo paisaje humano, como Santo Domingo. Al sacar la película de Cuba, la internacionalizamos”, consideró Matienza.

Villaronga precisó que “jamás” hubiera hecho esta película sin ir “de la mano” del escritor, al que conoció a raíz del proyecto. “Lei la novela por Luisa (Matienza) y me gustó muchísimo, sabía que muchos la intentaron hacer antes”, incluso, contó, llegaron a comprar los derechos Antonio Banderas y Melanie Griffith, “pero no salió”.

En ese sentido, Medina (irreconocible con barba y bigote y sus increíbles ojos verde mar tapados por unas gafas de sol), agregó que, cuando leyó el guion, sintió “vergüenza de Cuba” y que “tuviera que venir alguien de España a contar esa realidad”, pero agrega: “era uno de los mejores guiones que he tenido en mi mano”.

Su personaje, Junisleidy, “es un travesti todo agraciado (…) y tuve miedo, pero se trabajó todo tan intensamente, hasta los extras, los acentos …”, recuerda Medina: “Me encantó que Villaronga me mantuviera tenso”, afirmó.

“Como historia de amor, es muy extraña -opinó el director de “Pa negre” (2011)-, es más bien un fresco sobre una Cuba en la que se vive para sobrevivir; (…) no es la sociedad cubana que se ve normalmente, pero no es inventada en absoluto”, advierte: “Hay amor, y sexo también hay, pero no podía ser el sexo de ’50 sombras de Grey'”, aclara para explicar el impacto que causan algunas escenas.

En treinta años de carrera, Villaronga ya había pasado por Cuba alguna vez, pero le pareció “un país dificilísimo” y se dijo que no volvería.

Sin embargo, ahora, en 2015, se sintió llamado a “dar voz a los sin voz”, a poner “negro sobre blanco” lo que pasa en las zonas más marginales de Cuba, las que “no salen tanto. Creo que muchos cubanos me lo van a agradecer”.

Además, apunta, el libro de Gutiérrez es “muy cinematográfico, porque no hay reflexión sin reacciones y las frases son cortas y muy explicativas; ellos se expresan en sus propias acciones y entiendo que mucha gente los pueda ver como salvajes, como animales”.

Es Ariosa, precisamente, quien defiende esa “animalidad” de Magda: “Tiene cosas que contactan conmigo, mucho no -sonríe, elegante, vestida de blanco-. Pero es un ser humano; a partir de ahí empecé a trabajar”.

“Vive en condiciones infrahumanas y reacciona como un animal; yo, que pienso un poquitico más, tuve que hacer un trabajo físico importante para ser como se ve ella. Son personas -reflexiona la joven- que, en lugar de evolucionar, en el periodo especial se fueron degradando”.

Reconoce Ariosa que lo más difícil de su papel fue “montar el muerto”; es decir, simular ser poseída por el espíritu de la Negra Tomasa. “Magda hace muchas cosas horribles -explicó Ariosa- pero, gracias a Agustí, creo que la gente no la juzga mal”.

También primer papel para Maikol Tortoló -nieto de la artista cubana Celeste Mendoza, la Reina del guaguancó, a quien no pudo conocer-, que aceptó con humor las bromas sobre su potencia sexual aún desde su aspecto de chavalín vestido con camisa azul de picos que asomaban por un jersey blanco: “Reinaldo parece mala persona, pero tiene sentimientos”, defendió. EFE

(I)