Ecuador. sábado 23 de septiembre de 2017
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“Wonder Woman” y Gadot cumplen

Gal Gadot en una escena de "Wonder Woman" que se estrena el 2 de junio de 2017 en una imagen proporcionada por Warner Bros. (Clay Enos/Warner Bros. Entertainment via AP)

La cinta “Wonder Woman” (“Mujer Maravilla”) ha creado mucho escándalo superfluo y sería fácil olvidar que detrás de toda la angustia y la presión simbólica y real para que tenga éxito hay una película destinada a entretener al público.


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A pesar de esto, como heroína en el centro de la historia “Wonder Woman” se eleva con poder y gracia por encime de todo ese ruido. No es perfecta pero suele ser buena, por momentos grandiosa y excepcionalmente recomendable para volverse a ver.

La película de la directora Patty Jenkins está tan entretejida con sinceridad y bondad que uno se pregunta cómo pudo superar a las mentes belicosas responsables de lo que vino antes. “Wonder Woman” no sólo evoca el espíritu del “Superman” de Richard Donner, sino también al “Capitán América” de Joe Johnston, al tiempo que sigue manteniendo su propia esencia.

Tan solo ver a Gal Gadot caminando con confianza en un campo de batalla armada sólo con un escudo, una espada y una misión (y lograrlo al final), es suficiente para ponerle la piel de gallina a cualquiera.

“Wonder Woman” tiene la estructura de una película sobre el paso a la edad adulta en la que Diana, la princesa amazona, se convierte en la Mujer Maravilla. Se plantea un poco torpemente como un flashback de dos horas provocado por una nota de Bruce Wayne, pero por suerte Jenkins hace una transición rápida a la historia real sobre esta idealista ingenua que empieza a entender las complejidades de la humanidad.

Desde sus primeros años viviendo en la idílica isla de Themyscira, Diana sueña con convertirse en una guerrera. Su madre, la reina Hipólita (Connie Nielsen) no está de acuerdo, aunque inexplicablemente le oculta el verdadero motivo.

Chris Pine, izquierda, y Gal Gadot en una escena de “Wonder Woman” que se estrena el 2 de junio de 2017 en una imagen proporcionada por Warner Bros. (Clay Enos/Warner Bros. Entertainment via AP)

No es de sorprender que Diana aspire a pelear. Le han dicho que su único propósito es mantener la paz y destruir a Ares, el dios de la guerra. Las guerreras encabezadas por la general Antiope (Robin Wright), son algunas de las chicas más rudas que han embellecido a la pantalla grande. Vuelan con espadas y escudos, usan minivestidos armadura y sandalias de gladiador, con plataforma, que les permiten saltar más de diez metros por los aires.

La joven diana entrena en secreto, y después con un permiso conseguido a la fuerza, hasta que un espía estadounidense, Steve Trevor (Chris Pine), hace un aterrizaje forzoso en la isla y les cuenta a las amazonas sobre “la guerra que terminará todas las guerras”. Diana llega a la conclusión de que la Primera Guerra Mundial debe ser obra de Ares y decide impulsivamente, como otros superhéroes arrogantes antes que ella, que está lista para luchar.

En Londres y en el campo de batalla Diana aprende muy rápidamente sobre la humanidad desde sus problemas, como el sexismo, el alcoholismo, el colonialismo, el racismo y la apatía; a sus virtudes como los bebés, la nieve y el helado. Todo es muy simplista, pero la curiosidad seria y sin remordimientos de Gadot convence ante la dudosa premisa de que una mujer que sabe de tantas cosas, desde Sócrates hasta “los placeres de la carne”, no esté enterada de las debilidades humanas. Quizá en Themyscira sólo les enseñan cosas buenas. Pero para eso está Trevor, para ayudar a esta mujer de otro mundo a aclimatarse.

Pine interpreta a Trevor como si fuera un primo lejano de Indiana Jones (incluso juega con un acento que evoca inmediatamente al de “La última cruzada”). Él está en su propia misión, detener al malvado general de los alemanes Ludendorff (Danny Huston) y a la Doctora Maru (Elena Anaya) para que no prolonguen la guerra, pero nunca queda en duda que esta es la película de Diana.

Jenkins mantiene el aspecto y la sensación de la película como clásicos mientras avanza por un segundo acto contundente. Sin embargo al ser una cinta de los superhéroes de DC, “Wonder Woman” no puede evitar entrar en un tercer acto explosivo que da una sensación desalentadora como el resto, además de una dura revelación que niega casi todo el crecimiento de Diana. A pesar de esto lo bueno de la película permanece y en buena medida esto se debe a Gadot.

Ella es la Mujer Maravilla perfecta, una verdadera heroína noble, tan creíble en su perplejidad ante la moda de las mujeres y la moral de la época, como los es cargando un tanque de guerra y repeliendo balas de una ametralladora con su brazalete.

Nunca me había importado la Mujer Maravilla antes, ahora sí.

“Wonder Woman” de Warner Bros. tiene una clasificación PG-13 en Estados Unidos, con material que podría ser inapropiado para menores de 13 años por “secuencias de violencia y acción así como cierto contenido sugestivo”. AP la califica con tres estrellas de cuatro.

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Lindsey Bahr está en Twitter como www.twitter.com/ldbahr