Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Leonard Nimoy, un señor llamado Spock

Los Ángeles (EE.UU.), 27 feb (EFE).- Leonard Nimoy fue un artista apasionado, un poeta y dramaturgo, un fotógrafo con alma de director de cine que ha pasado a la posteridad como ese señor llamado Spock, inteligente, de orejas puntiagudas y trato frío, que hizo soñar a una generación con la exploración espacial.


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Nimoy falleció hoy en Los Ángeles a los 83 años por una enfermedad crónica pulmonar que atribuyó a sus décadas de fumador y que le dejó muy mermado en la recta final de su vida, que fue “larga y próspera”, frase que Spock, su popular personaje de la serie “Star Trek”, repetía en sus saludos con la mano levantada con forma de V.

En apenas unas horas, su adiós se convirtió en uno de los temas del día en las redes sociales, las mismas que él utilizó para, poco a poco, ir despidiéndose de sus admiradores (más de 1,2 millones de seguidores en Twitter) con mensajes que transmitían su amor por las cosas mundanas.

“La vida es como un jardín. Se pueden tener momentos perfectos, pero no preservarlos, excepto en la memoria”, escribió Nimoy el 23 de febrero, el último de sus tuits antes de que su familia anunciara hoy su deceso con un descriptivo “Leonard Nimoy 1931-2015”.

Un día antes, el 22 de febrero, Nimoy tuiteaba una de sus poesías incluida en su libro “These Words Are for You” (1981), título que forma parte de los casi una decena de poemarios que publicó a lo largo de su carrera, siempre eclipsada por la figura del señor Spock.

Nimoy nació el 26 de marzo de 1931 en Boston y era hijo de inmigrantes ucranianos judíos ortodoxos. Su padre Max, peluquero, su madre Dora, ama de casa.

La vocación artística afloró cuando era un niño y a los 8 años debutó en el teatro con la producción “Hansel and Gretel”, y siguió actuando como aficionado hasta que a los 18 hizo las maletas y puso rumbo a Hollywood decidido a convertirse en profesional.

En 1951 logró aparecer de forma testimonial en los filmes “Queen for a Day” y “Rhubarb”, y en 1952 estrenaba “Kid Monk Baroni”, donde ya tenía un papel relevante, así como “Zombies of the Stratosphere”, su primera incursión cinematográfica en la ciencia ficción.

En aquella época encadenó numerosas producciones, aunque para subsistir trabajaba de vez en cuando de taxista y en cadenas de comida rápida.

En 1954, contrajo matrimonio con Sandy Zober, con quien tuvo dos hijos, Julie y Adam, y de la que se divorciaría años más tarde para casarse en segundas nupcias en 1989 con Susan Bay, hoy su viuda.

La carrera de Nimoy dio un giro en 1964, año en que conoció a Gene Roddenberry tras grabar el primer capítulo de “The Lieutenant”.

Roddenberry, el creador de ese programa, estaba preparando la serie de viajes espaciales, “Star Trek”, y vio en Nimoy el candidato perfecto para encarnar al segundo de abordo de la nave Enterprise.

El personaje, “Mr. Spock” en inglés, era medio humano, hijo de un extraterrestre del planeta Vulcano, brillante en cuestiones de lógica, distante en el trato, pero “leal, dedicado y comprometido”, según lo describió Nimoy en una entrevista para los archivos de la Academia de la Televisión de EE.UU.

El actor se embarcó en aquel proyecto que duró tres años y en el que compartió el peso de la acción con William Shatner (Capitán Kirk), que ejercía de contrapeso impulsivo de Spock.

“Fue bastante cambio para mí”, comentó Nimoy en la citada entrevista. “Mi formación como actor era usar mis emociones. (Spock) No era yo para nada, pero se convirtió en mí”, recordó el intérprete que con el tiempo hizo suyos atributos de Spock “por ósmosis”.

“Si miras el número de horas (a la semana durante los años de rodaje) yo era más tiempo Spock que Nimoy”, indicó.

Spock le valió a Nimoy tres nominaciones a los Emmy, una por cada temporada de emisión de “Star Trek”, algo que le hizo llorar al actor que en pantalla mostraba un gesto imperturbable.

El reconocimiento de su gremio se quedaría pequeño frente a la fama que alcanzaría la serie tras concluir su filmación.

La redifusión masiva de “Star Trek” en EE.UU. y su venta internacional convirtió el programa en un fenómeno global y a Spock, en un icono pop.

Con la popularidad llegarían las películas, las primeras seis entre 1979 y 1991, dos de ellas dirigidas por Nimoy (partes III y IV), quien retomaría el personaje recurrentemente hasta 2013, “Star Trek: Into the Darkness”, y que en 1987 confirmaba su talento de dirección con “3 Men and a Baby”, el éxito de taquilla de aquel año.

La dicotomía Nimoy con Spock fue abordada por el actor con dos biografías “Yo no soy Spock” (1975) y “Yo soy Spock” (1995), que constataron su lucha interna por convivir con un personaje que creció hasta superar a la persona.

Su fallecimiento fue sentido por los fans y sus compañeros de profesión, pero también por el presidente de EE.UU., Barack Obama, y la NASA, institución que subrayó lo influyente que fue para quienes se dedican hoy a la exploración de la galaxia. No en vano, los mensajes de pésame procedieron incluso desde más allá del planeta.

“Larga vida y prosperidad, señor Spock”, escribió en Twitter la astronauta Samantha Cristoforetti desde la Estación Espacial Internacional. EFE