Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
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Muere Adolfo Calero, el líder de los “contras” de Nicaragua

MANAGUA (AP) — Adolfo Calero, quien dirigió a uno de los mayores grupos de los rebeldes “contra” que con apoyo estadounidense combatieron al gobierno sandinista en Nicaragua durante la década de 1980, ha muerto. Tenía 80 años.


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Calero falleció el sábado de problemas pulmonares en Managua, informó el domingo su asistente Julio Romero.

Como líder de la Fuerza Democrática Nicaragüense, Calero contribuyó a presionar a los sandinistas, de tendencia marxista, para que aceptaran las elecciones que los sacaron del poder en 1990.

Fue también un contacto clave con altas autoridades de Estados Unidos durante el escándalo Irán-Contras, una maniobra secreta en la que funcionarios del gobierno de Ronald Reagan dispusieron la venta de armas a Irán para financiar a los “contras”, violando las restricciones impuestas por el Congreso estadounidense.

Calero asistió a la Universidad de Notre Dame en Indiana. Más tarde, en 1987, le dijo a un comité del Congreso estadounidense que esa experiencia le despertó el valor de la libertad.

Afirmó que volvió a su nación a mediados de la década de 1950 como “un caballero en una armadura democrática, en mi propio país”, donde se opuso primero a la dictadura derechista de Somoza que gobernó Nicaragua durante 43 años y luego a los sandinistas izquierdistas, que depusieron a los Somoza en 1979 con un gran apoyo popular.

“Cuando Somoza fue expulsado de nuestro país, teníamos el derecho de esperar que nuestros sueños de democracia serían cumplidos. Pero, tuvimos un régimen soviético totalitario, una dictadura opresiva operada por la Unión Soviética y su satélite, Cuba”, dijo.

Calero, ex director de la empresa embotelladora local de Coca Cola, fue una figura del Partido Conservador de Nicaragua y tuvo acciones contra Anastasio Somoza, incluso se reunió en 1978 con los dirigentes sandinistas para superar diferencias en la lucha contra el dictador.

Pero cuando los sandinistas viraron el gobierno drásticamente hacia la izquierda, Calero se fue al exilio a Florida.

Para 1983 surgió como el líder político de la Fuerza Democrática Nicaragüense, el mayor de los grupos “contra”, que fue organizada con ayuda estadounidense. Esa organización afirmó que llegó a tener 22.000 hombres en armas en su mejor momento.

El conflicto dejó miles de muertos y complicó enormemente la mala situación económica del país centroamericano. Finalmente atrajo una mediación internacional y los sandinistas aceptaron los comicios y los “contras”, abreviatura de “contrarrevolucionarios”, se desmovilizaban.

Las elecciones subsecuentes sacaron a los sandinistas del poder en 1990, pero en otros comicios el líder sandinista Daniel Ortega regresó a la presidencia en 2007.

Calero negó haber sabido de que alguna parte del dinero donado a los rebeldes hubiera provenido de la venta de armas a Irán, pero en 1987 admitió que tres ex militares estadounidenses los habían ayudado a comprar más de 18 millones de dólares en equipo militar cuando la asistencia directa de Estados Unidos en armas estaba suspendida. Otros 14 millones de dólares en donaciones fueron usados para comprar comida, ropa y otros suministros, dijo.

Después de que los sandinistas salieron del poder, Calero regresó a Nicaragua y ejerció la abogacía.

El legislador estadounidense Mario Diaz-Balart, de Florida, difundió el sábado un mensaje de condolencias en el que describió a Calero como “el símbolo de un país en lucha por recuperar su libertad”.

Cuando era inhumado el domingo en Managua, sus parientes mostraron una fotografía de Calero con Reagan, quien se la dedicó: “Para Adolfo Calero. Nuestra lucha por la justicia y la democracia en Nicaragua prevalecerá”.

Le sobreviven su esposa, María Ernestina Lacayo de Calero, una hija y tres nietos.

Calero, en la Casa Blanca, con el Presidente Ronald Reagan.