Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
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Mazzetti retrata en “La guerra en la sombras” a un Obama fascinado con la CIA

Madrid, 3 oct (EFE).- El periodista y escritor Mark Mazzetti pone al descubierto la fascinación del actual presidente estadounidense, Barack Obama, por la capacidad de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de su país para asesinar a los enemigos de Estados Unidos en su libro “Las Guerra en las sombras”.


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Mazzetti, corresponsal de Seguridad Nacional del diario The New York Times, narra en su primera obra (editorial Critica) como la capacidad de la agencia de espionajepara localizar y matar mediante el empleo de los “drones” (aviones no tripulados) ha aumentado en los diez últimos años.

A través de los agentes sobre el terreno, el premio Pulizter 2009 por sus investigaciones en torno al aumento de la violencia en Afganistán y Pakistán explica como incluso los militares norteamericanos son colocados bajo el paraguas legal de la CIA para perpetrar las operaciones letales como la de Osama bin Laden.

En una entrevista hoy con Efe con motivo del lanzamiento en España de su libro, el autor sostiene que lo que sorprende de la Administración demócrata de Obama de los asesinatos de terroristas y supuestos terroristas mediante el uso de los aviones no tripulados “no es la continuidad, sino como aumenta”.

“Porque pocos han dicho que es más fácil matar que detener”, explica el reportero, curtido sobre el terreno acompañando las tropas e investigando en los países más violentos.

Su libro explica como la política de asesinatos iniciada por el Gobierno de George W. Bush tras los atentados del 11-S del 2001 y continuada con Obama ataja el problema de las cárceles secretas diseminadas por el mundo y atenua también todos los problemas asociados a los interrogatorios y las denuncias por torturas.

“En Estados Unidos ni demócratas ni republicanos se oponen (al empleo) de los drones”, expone el reportero quien no olvida la controversia por el incumplimiento por Obama de la promesa del cierre de Guantánamo el primer año de su mandato.

Mazzetti afirma que se ha dado un reparto, desde mediados de la década pasada, de funciones entre militares y la CIA para perpetrar esas ejecuciones extrajudiciales por países, “con un desdibujamiento de las líneas” tradicionales.

Cita como ejemplos, Pakistán, bajo la supervisión de la CIA, y Yemen, bajo la dirección del Ejercito estadounidense, aunque en el libro destaca la base de drones de Arabia Saudí que la CIA opera “secretamente” en ese país, uno de los mayores focos de terrorismo islamista, según los expertos estadounidenses.

Aunque considera que “Obama puede no confiar en los militares, porque no siempre le han dicho la verdad”, Mazzetti señala que lo que el presidente norteamericano “no quiere es otro Irak o Afganistán, que es lo que al final le da el Pentágono, las grandes, costosas y catastróficas guerras”.

En su opinión, “la CIA ofrece secreto, la guerra con los drones, más pequeña y secreta. Va más con la mentalidad de Obama”.

La privatización de la guerra con innumerables pequeñas y grandes compañías que ofrecen sus servicios al Pentágono, incluidas las operaciones letales, completan la narración en la que recuerda que los espías veteranos de la CIA recuerdan que su negocio no es el asesinato, sino la recolección y análisis de información.

Como subraya Mazzetti son los escarmentados por aventuras anteriores que tenían como objetivo el derrocamiento y asesinato de mandatarios extranjeros.

En su opinión no ha habido en Estados Unidos un auténtico debate sobre el empleo de los aviones no tripulados para las ejecuciones extrajudiciales. EFE