Ecuador. sábado 16 de diciembre de 2017
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Una nueva escalada de tensión pone en riesgo la paz en Ucrania

Foto EFE Archivo

Kiev, 14 ene (EFE).- Una nueva escalada de tensión acecha al este de Ucrania y pone en peligro el frágil proceso de paz tras la muerte de doce civiles alcanzados ayer por un proyectil de artillería cuando viajaban en un autobús de líneas regulares.


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La Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), que en los últimos días ha constatado una intensificación de las hostilidades entre las fuerzas de Kiev y los separatistas prorrusos, planteó hoy nuevas iniciativas para rebajar la tensión y allanar el camino para negociar la paz.

El ataque al autobús, atribuido por Kiev a las milicias separatistas, debe ser objeto de “una investigación imparcial” llevada a cabo por “un órgano colegiado integrado por representantes de Ucrania, Rusia” y los rebeldes, propuso en rueda de prensa el jefe de la misión de observadores de la OSCE en Ucrania, Alex Hug.

En el mismo sentido se pronunció hoy el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, que pidió una investigación de la tragedia y exigió al Gobierno ucraniano que no “señale con el dedo” a los culpables sin aclarar antes los hechos.

El presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, no dudó hoy en responsabilizar a los separatistas del ataque al declarar para mañana viernes luto nacional “por todos los fallecidos a manos de los terroristas, entre ellos los doce civiles que murieron en el puesto de control de Volnovaja”.

El autobús de pasajeros fue alcanzado por un proyectil de artillería cuando circulaba cerca de la localidad de Volnovaja, junto a uno de los puestos de control desplegados por las tropas ucranianas en la rebelde región de Donetsk.

Kiev culpó a los prorrusos de haber alcanzado el transporte tras lanzar un ataque contra el puesto de control, mientras que los separatistas negaron su autoría en la tragedia y aseguraron que la zona en cuestión se encuentra fuera del alcance de su artillería.

Otro foco de incesantes hostilidades entre los dos bandos es el aeropuerto de Donetsk y sus alrededores, de nuevo escenario de ataques con artillería, como denunció hoy el Ayuntamiento de esa ciudad, habitada por un millón de personas antes de que estallará el conflicto armado.

El aeropuerto, controlado por las fuerzas ucranianas pero rodeado y hostigado por las milicias prorrusas, nunca ha dejado de ser un objetivo prioritario para los dos bandos, por lo que los enfrentamientos por esa estratégica instalación no han cesado prácticamente en ningún momento, incluida la tregua que formalmente rige desde el pasado 9 de diciembre.

Con el objetivo de “evitar la muerte de civiles”, el suizo Hug reiteró hoy que la OSCE “aplicará el máximo de sus esfuerzos” para lograr que el alto el fuego se extienda también al fin al aeropuerto y su entorno.

Será uno de los puntos centrales en los que insistirá el organismo internacional en la próxima ronda de negociación para la paz en el formato del Grupo de Contacto para Ucrania que podría celebrarse esta semana en Minsk.

Aunque la OSCE ha propuesto a los prorrusos que el próximo encuentro del Grupo de Contacto (integrado por Ucrania, Rusia y la OSCE, con participación de los rebeldes) tenga lugar este viernes en Minsk, la Cancillería ucraniana precisó que no hay fecha concreta para la cita y que ésta podría celebrarse por videoconferencia.

A pesar de la aparente disposición tanto de los separatistas como de Kiev de volver a la capital bielorrusa, parece que al igual que a finales de diciembre -cuando una reunión entre los dos bandos ya convocada se suspendió en el último momento- las partes en conflicto manejan prioridades y objetivos muy dispares.

El negociador jefe de la autoproclamada república popular de Lugansk, Vladislav Deinego, reiteró hoy los asuntos que quieren tratar los sublevados, entre ellos la entrada en vigor de un estatus especial dentro de Ucrania para los territorios controlados por los prorrusos y el fin de su bloqueo económico por parte de Kiev.

Para Ucrania, sin embargo, una prioridad innegociable en la que insisten sus más altos cargos públicos allá donde se les ofrece la más mínima oportunidad es la recuperación del control sobre los tramos de la frontera ruso-ucraniana que ha quedado en manos de los prorrusos.

Los separatistas no quieren ni oír hablar de esa posibilidad y aseguran que los Acuerdos de Minsk, que según Kiev incluyen ese punto, contemplan únicamente el control internacional sobre esa frontera y no su devolución a las fuerzas ucranianas.

Kiev, al igual que gran parte de la comunidad internacional, considera que Rusia presta apoyo financiero y militar a los rebeldes, incluso con soldados y mercenarios, por lo que considera vital cerrar a cal y canto su frontera con el país vecino.

Casi 5.000 personas, entre civiles y combatientes, han muerto en las regiones orientales ucranianas de Donetsk y Lugansk desde abril del años pasado, cuando Kiev lanzó una operación militar contra las milicias separatistas sublevadas tras el derrocamiento del presidente ucraniano Víktor Yanukóvich, en febrero de 2014.EFE