Ecuador. Jueves 19 de enero de 2017
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Cámara de Diputados inicia la sesión que definirá el futuro de Rousseff

Un manifestante progobierno habla con los manifestantes contrarios al gobierno, por encma de una barrera improvisada que pretende separar a ambas partes ante el Congreso, donde los legisladores debaten si impugnar a la presidenta, Dilma Rousseff, en Brasilia, Brasil, el sábado 16 de abril de 2016. (AP Foto/Felipe Dana)

BRASILIA, Brasil (AP) — Brasilia,  (EFE).-  La Cámara de Diputados de Brasil inició hoy la sesión en la que sus 513 miembros decidirán si el proceso que puede llevar a la destitución de la presidenta Dilma Rousseff avanza al Senado o termina en los archivos del Parlamento.

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El presidente de la Cámara Baja, Eduardo Cunha, declaró la sesión abierta “sobre la protección de Dios y en nombre del pueblo brasileño”, en medio de gritos de “Fuera Dilma“, coreados por los promotores del proceso, y del “no habrá golpe” del oficialismo.

Cunha pasó la palabra al diputado Jovair Arantes, quien como instructor de una comisión especial que analizó el mérito de las acusaciones se inclinó por recomendar que el proceso continúe.

Arantes tendrá media hora para pronunciarse ante el pleno y luego intervendrán los jefes de los grupos con representación en la Cámara de Diputados, para luego procederse a una votación que se prevé que acabará alrededor de las 21.00 hora local (00.00 GMT del lunes).

Miles de personas comenzaron a tomar hoy las calles de decenas de ciudades de Brasil. Las primeras manifestaciones, tanto a favor como en contra de una posible destitución de Rousseff, ocurrieron en la ciudad de Belén, capital del norteño estado de Pará, donde ambos bandos sacaron a las calles a miles de personas.

Al mismo tiempo, comenzó a llenarse la avenida Atlántica, en la playa de Copacabana, que será el corazón de las movilizaciones en Río de Janeiro y que por razones de seguridad serán hechas por la mañana por la oposición y por la tarde por el oficialismo.

En Brasilia, miles de personas comenzaron a acercarse también a los jardines centrales de la Explanada de los Ministerios, avenida en cuyo extremo se sitúa el Congreso, en el que a partir de las 14.00 hora local (17.00 GMT) se prevé que comenzará la votación.

Manifestantes contrarios al gobierno encienden velas ante el Congreso brasileño, donde los legisladores debaten si impugnar a la presidenta, Dilma Rousseff, en Brasilia, Brasil, el sábado 16 de abril de 2016. (AP Foto/Eraldo Peres)

Manifestantes contrarios al gobierno encienden velas ante el Congreso brasileño, donde los legisladores debaten si impugnar a la presidenta, Dilma Rousseff, en Brasilia, Brasil, el sábado 16 de abril de 2016. (AP Foto/Eraldo Peres)

El tránsito de vehículos en esa avenida está cerrado desde la mañana del viernes y sus amplios jardines centrales fueron divididos por una enorme valla, de casi un kilómetro de longitud y dos metros de alto, que separará “ideológicamente” a los manifestantes.

En el lado izquierdo, mirando hacia el Congreso, se ubicarán los movimientos sociales y sindicatos favorables a Rousseff, mientras que el otro flanco será ocupado por quienes apoyan la destitución, más identificados con el centro y la derecha.

Las mayores manifestaciones, sin embargo, se esperan para esta tarde en Sao Paulo, la ciudad más poblada del país y el centro neurálgico del mundo de los negocios y las finanzas, donde también habrá concentraciones tanto a favor como en contra de Rousseff.

Para que el proceso avance, la oposición necesita 342 de los 513 posibles votos en la Cámara de Diputados y todos los sondeos hechos por la prensa local le atribuyen una ajustada victoria.

Si el proceso avanza, la palabra pasará entonces al Senado, que en un plazo de unos quince días decidirá si acepta las acusaciones e instaura el juicio político.

En ese caso, Rousseff sería separada del poder durante 180 días, que sería el plazo que el Senado tendría para realizar el trámite que pudiera concluir con su destitución.

Durante ese período, el lugar de Rousseff sería ocupado por el vicepresidente Michel Temer, quien rompió sus relaciones con la mandataria y ha dedicado las últimas semanas a consultas sobre lo que sería su posible Gobierno, pues si se llega a la destitución le tocará completar el mandato que acaba el 1 de enero de 2019. EFE

ed/ra

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