Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Inmigrantes

Por Gonzalo Orellana
Madrid, España

Ramón cumple con el perfil exacto del inmigrante ecuatoriano en España. Llegó en el año 2000 como consecuencia de la grave crisis económica que atravesaba Ecuador. Con sus veintitantos años y una economía española en expansión, no tuvo problema en encontrar trabajo en el sector de mayor crecimiento, el de la construcción. Durante 9 años trabajó en la misma empresa, formó una familia y disfrutó del nivel de vida que Ecuador no le podía ofrecer y que aparentemente era muy fácil de obtener en España.

Por Gonzalo Orellana
Madrid, España


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Ramón cumple con el perfil exacto del inmigrante ecuatoriano en España. Llegó en el año 2000 como consecuencia de la grave crisis económica que atravesaba Ecuador. Con sus veintitantos años y una economía española en expansión, no tuvo problema en encontrar trabajo en el sector de mayor crecimiento, el de la construcción. Durante 9 años trabajó en la misma empresa, formó una familia y disfrutó del nivel de vida que Ecuador no le podía ofrecer y que aparentemente era muy fácil de obtener en España.

En 2009 empezaron los problemas, la empresa quebró, dejando en la calle a todos los trabajadores, el siguiente trabajo no duró mucho, otra empresa del mismo sector que cerró después de 9 meses de incorporarse, dejándolo una vez más en el paro. El siguiente año y medio vivió gracias al seguro de desempleo al que tienen derecho todos quienes han aportado en España. A diferencia de muchos otros, inmigrantes y españoles, él tuvo suerte, en el 2012 con el desempleo en el 25%, cifra que sube a 39% entre los inmigrantes ecuatorianos, consiguió un trabajo, justo cuando pensaba que la única opción era volver a Ecuador.

Es difícil imaginar una injusticia más grande o una peor dosis de suerte que el que una persona con menos de 40 años haya tenido que vivir dos crisis brutales, las dos peores de los respectivos países, y que tenga que enfrentar la dura decisión de dejar un lugar porque no tiene nada, ni trabajo, ni casa, ni ayuda ¡dos veces! Casi como si el destino se hubiera ensañado con alguien que no parece merecerlo de ninguna forma.

Cuando digo que su caso es el perfil más común, es porque viendo las cifras de la última encuesta de Inmigración realizada a inicios del 2012 por la Comunidad de Madrid, vemos que su caso es el de casi todos.

La mayoría de ecuatorianos llegó hace por lo menos 8 años, 37% antes del 2000 y 43% entre el 2001 y el 2003, a partir del 2004 el flujo se redujo considerablemente, por la implantación de la visa. La mayoría se encuentran casados, en un 90% con otro ecuatoriano/a y normalmente tienen 1 o 2 hijos. Este perfil familiar y de larga presencia en España demuestra claramente que gran parte de los ecuatorianos veían a este país como su hogar.

Cuando se mira las actividades a las que los inmigrantes se dedicaban antes de la crisis, el sector de la construcción es el que más trabajadores absorbía, lo que explica la alta tasa de desempleo, el 39% mencionado son cifras a enero del 2012 fecha desde la que la situación solo ha empeorado. Un dato interesante que arroja la encuesta es el alto porcentaje de ecuatorianos que trabaja por cuenta propia, más del 11%. Esto muestra su nivel de iniciativa, pues es uno de los niveles más altos entre los inmigrantes y muy superior al porcentaje de españoles.

Otro resultado interesante de la encuesta es que pese a la idea generalizada, la mayoría de inmigrantes no envían remesas, en el caso de los ecuatorianos solo lo hace el 38%, esto tiene que ver sin duda con la precaria situación que muchos están pasando pero también con el hecho de que muchos tienen a su familia más cercana en España y por ende no requieren enviar dinero.

Finalmente al ser preguntados sobre si quisieran volver a su país de origen, los ecuatorianos son los que más responden afirmativamente, casi la mitad de los consultados mostraron su intención de volver.

La decisión de migrar es una de las decisiones más difíciles que puede tomar un ser humano, más aún cuando se realiza empujado por las circunstancias. Para la mayoría de ecuatorianos, que lleva más de una década, dejar España es casi tan duro como lo fue dejar Ecuador. A esto hay que sumar las incertidumbres del retorno, en muchos casos la experiencia profesional que tuvieron en España no les garantiza el acceso a un trabajo bien remunerado, lo que sumado a que sus ahorros han desaparecido después de vivir 4 años de crisis, hace que en muchos casos vuelvan con tan poco como con lo que se fueron.

Los inmigrantes son el mejor ejemplo de tenacidad y valentía, gente que prefiere empezar de cero en otro país antes que rendirse a aceptar lo que el destino les depara, no se me ocurre mejores personas con las que construir un país. Ramón por ahora se queda, ojalá que cuando tome la decisión de volver a Ecuador, que sea porque es lo que realmente quiere hacer, y no porque una vez más la vida lo empujó.

2 Comentarios el Inmigrantes

  1. Triste pero cierto, no hay mejor emprendedor que una persona que emprende un viaje con rumbo incierto.

    Además de jugarse capital monetario, se juegan lo único inalienable que tienen; su dignidad, integridad física e incluso la vida.

  2. La migracion no es mas que los resultados de la  corrupcion de un capitalismo enfermo. Nada de lo que sucedio en Ecuador y Espania fue fortuito. Aunque en Espania aun no ha terminado el atraco, y el  Ecuador ha superado ese modelo y ha implantado el antidoto para ese problema, los causantes de esas crisis no han sido castigados debidamente y se encuentran muy activos luchando para que ese modelo de banqueros atracadores regrese al Pais.

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