Ecuador. sábado 16 de diciembre de 2017
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Seguridad ecológica

Alberto Molina
Quito, Ecuador

Va la pena abordar el tema sobre la seguridad ecológica. El término “seguridad” ha estado asociado a la defensa nacional y limitado a su dimensión geopolítica y militar. Esta idea de seguridad ha ido ampliándose a medida que los nuevos enfoques han demostrado que los problemas y riesgos de la seguridad están cada vez más vinculados a temas no sólo castrense, sino a los económicos, políticos, sociales, ecológicos, etc.

Alberto Molina

Alberto Molina
Quito, Ecuador


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Va la pena abordar el tema sobre la seguridad ecológica. El término “seguridad” ha estado asociado a la defensa nacional y limitado a su dimensión geopolítica y militar. Esta idea de seguridad ha ido ampliándose a medida que los nuevos enfoques han demostrado que los problemas y riesgos de la seguridad están cada vez más vinculados a temas no sólo castrense, sino a los económicos, políticos, sociales, ecológicos, etc.

De todos los aspectos asociados a los de seguridad, tal vez el más desconocido es aquel que relaciona al medio ambiente; recién estamos cobrando conciencia del peligro que representa la agresión permanente a la que ha estado sometido el planeta. Si bien es cierto, la relación hombre-naturaleza ha existido siempre, pero ha sido un vínculo desigual, desgraciadamente hemos llegado a un punto que la especie humana ha ido aniquilándose a sí misma, por medio de la devastación del medio ambiente.

Estamos en presencia del ecocidio, fenómeno que tiene la capacidad de destrucción, de muerte y aniquilamiento de los componentes de la vida.

La situación que estamos ya viviendo es aterrador, pero no lo suficiente,  para tomar las medidas más adecuadas y drásticas; el efecto invernadero lo estamos sintiendo, sin embargo seguimos deforestando en forma escandalosa, y los planes de forestación y reforestación son relativamente pobres; el uso de plaguicidas y fertilizantes se los hace sin control y sin medir las consecuencias; no podemos olvidar que en la guerra de Vietnam se utilizaron el llamado “agente naranja”, un químico que destruyó miles de miles de hectáreas de selva, bosques y cultivos, lo mismo el napalm (gasolina gelatinosa); la destrucción del manglar es alarmante; el desperdicio del agua junto a la contaminación de la misma no tiene límites.

Además, la contaminación en la extracción del petróleo, el uso cada vez más creciente de los productos derivados de petróleo y los accidentes provocados por los derrames han causado daños irreparables. Amén del uso de la energía nuclear, de alguna forma detenida luego del desastre de Chernobyl, es igualmente aterrador.

En contraposición a estas y otras agresiones ambientales, surge el concepto de Seguridad Ecológica (debemos darle la importancia que se merece), que busca conservar los ecosistemas naturales y defender el medio ambiente humano, en los cuales se desarrolla la vida.

En nuestro país, pese a que nos ufanamos de tener una Constitución garantista, en la que se proclama los Derechos de la Naturaleza, igual, un ministerio del Ambiente; en realidad no hay mayor preocupación, peor decisión política para ejecutarlos; aquí cabe el dicho popular: “Del dicho al hecho hay mucho trecho”.

 * Alberto Molina Flores es coronel, en retiro, de las Fuerzas Armadas del Ecuador.