Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
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¿Cómo dialogar con René Ramírez?

Diario HOY
Quito, Ecuador

Ramírez se caracteriza por su intransigencia, su esquematismo mental, a pesar de su ninguna experiencia en gestión académica y de no poseer un título de PhD. A pesar de esas falencias suyas, habla con una soberbia digna de mejor causa. Como bien dijo el rector de la Central: pichones de poco plumaje nos quieren enseñar a volar.

Diario HOY
Quito, Ecuador


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Resulta desconcertante la posición tomada por René Ramírez, Secretario Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (SENESCYT), a la hora de reaccionar a la marcha pacífica organizada por la Universidad Central para plantear cierta flexibilidad en la aplicación del reglamento de escalafón de los profesores del sistema universitario.

Los gestos razonables, ecuánimes, educados de las autoridades de la universidad, fueron contestados por Ramírez con palabras groseras y descalificadoras a la gestión del actual rector, Édgar Samaniego. Ramírez no tuvo ningún problema en acusarlo de promover “una mediocridad académica y política”, de un manejo poco planificado, y de pobre capacidad para utilizar los recursos de inversión de la universidad.

La andada poco respetuosa y democrática de reacciones fue la respuesta del funcionario Ramírez a un problema bastante complejo que debe enfrentar la Universidad Central por la jubilación de 900 profesores, de un total de 1500, en el próximo año, precisamente como consecuencia de la aplicación del nuevo reglamento de escalafón.

No hay que ser genios, ni contar con título de PhD, para advertir los problemas que enfrentará cualquier universidad que pierda en un año el 60% de su planta docente; muchas carreras, de enorme relevancia académica, se encuentran en riesgo inminente de cerrar sus puertas, como se ha advertido a raíz de la marcha.

El problema en este caso, nuevamente, es doble: por un lado, los tiempos de la reforma a un sistema que durante mucho tiempo pasó anquilosado; y de otro, el tipo de universidad que la reforma promueve. En los dos puntos, hay evidentes problemas: los tiempos impuestos provocarán problemas más complejos en las universidades de aquellos que se quiere resolver, como muestra el caso de la Central; mientras el modelo de universidad planteado resulta tan alejado de la realidad ecuatoriana, que su aplicación dejará a la mayoría de universidades en la categoría de simples institutos de extensión. Como lo han hecho notar académicos de gran prestigio, el modelo de universidad que se quiere implantar no surge de una comprensión clara de las características del sistema ecuatoriano de educación superior, sino de experiencias de otros países.

Ramírez se caracteriza por su intransigencia, su esquematismo mental, a pesar de su ninguna experiencia en gestión académica y de no poseer un título de PhD. A pesar de esas falencias suyas, habla con una soberbia digna de mejor causa. Como bien dijo el rector de la Central: pichones de poco plumaje nos quieren enseñar a volar.

* Análisis de diario HOY, de Quito, publicado el 1 de abril de 2013.