Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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Chinos y defensa antiaérea

Por Alberto Molina
Quito, Ecuador

Fue preciso que atacaran fuerzas militares colombianas al campamento de Angostura (1º de marzo de 2008), y “descubrir” la indefensión en que estábamos, para iniciar el proceso de adquirir radares que permitan el control aéreo de la frontera norte.

Alberto Molina

Por Alberto Molina
Quito, Ecuador


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Fue preciso que atacaran fuerzas militares colombianas al campamento de Angostura (1º de marzo de 2008), y “descubrir” la indefensión en que estábamos, para iniciar el proceso de adquirir radares que permitan el control aéreo de la frontera norte.

Como ya es de conocimiento público, la compra se adjudicó a un empresa China en diciembre del mismo año; los radares debían ser nuevos. La empresa tenía la obligación de entregarlos “debidamente instalados, integrados y comprobado su correcto funcionamiento entre sí, y con los radares civiles y militares”. Debían haber entregado el 11 de enero de 2011, pero esto jamás se cumplió. El presidente Correa, en un reciente programa sabatino, anunció que se rescindía el contrato y que se estaban estudiando nuevas ofertas para adquirir los radares; como es de costumbre, criticó la “campaña mediática” de la prensa y lo que él llamó “la supuesta ausencia de vigilancia y control del espacio aéreo nacional” y se preguntó: “¿Cuándo ha habido defensa aérea en el país?”.

Ante la interrogante del Jefe de Estado vale la pena rememorar algunos pasajes de nuestra historia reciente, me referiré a los combates aéreos que se libraron como parte de la heroica epopeya del Cenepa. Uno de los informes señala: “Durante el conflicto del Cenepa en 1995, la Defensa Aérea demostró su capacidad de reacción al conducir las operaciones aéreas de interceptación, cuando el Comando Aéreo de Combate (COMAC) informó que en cinco track (señales en la pantalla del radar) habían sido detectados aeronaves enemigas y que se dirigían hacia el sector del conflicto; indicando que dos de ellos tenían una velocidad de 400 kts. y tres con 300 tks.(nudos)…”.

Las pérdidas de aeronaves peruanas fueron: el 28 de enero, en Tiwintza, se derribó 1 helicóptero por la Artillería Antiaérea (misil Igla); el 29 de enero, 2 helicópteros, 1 en Tiwintza y 1 en Teniente Ortiz; el 8 de febrero, en el recorrido Coangos y Base Sur, 1 helicóptero; el 10 de febrero, en combate aéreo, fueron derribados 2 aviones supersónicos Sukhoi por 2 aviones Mirage ecuatorianos; el mismo día, en combate aéreo, 1 avión subsónico A-37 fue abatido por un avión K-fir ecuatoriano. Además, 2 aeronaves en actividades logísticas.

Vale citar que el ex-ministro peruano de defensa, el general César Saucedo Sánchez, declaró en 2002, ante una comisión fiscalizadora del congreso peruano, reconociendo las pérdidas señaladas:

“…adicionalmente fue destruido parte de nuestro material bélico como, por ejemplo, 9 aviones y helicópteros de la Fuerza Aérea y de nuestro Ejército, lo que nos puso en situación de verdadero peligro y clara desventaja ante Ecuador, afectando peligrosamente nuestra soberanía e integridad territorial”.

En conclusión, tuvimos una eficiente alarma temprana (radares), un centro de comando y control con oficiales profesionales muy competentes, aviones interceptores y armas antiaéreas (misiles tierra aire y cañones).

La pregunta del señor presidente queda contestada. Los aviones A-37B, Jaguar y Mirage, adquiridos en la década de los 70, y los K-fir, a inicios de los 80, eran todos nuevos “de paquete”, lo mismo los misiles Igla y los cañones antiaéreos Oerlikon.