Ecuador. domingo 10 de diciembre de 2017
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¿Ha fracasado el socialismo?

Víctor Cabezas
Quito, Ecuador

El mundo contemporáneo está regido por un discurso social y mediático tendiente hacia el posicionamiento de un arquetipo cultural hegemónico. Después de la caída del muro de Berlín, el marketing capitalista se ha anotado importantes logros; establecer a la palabra “socialismo” como un adjetivo peyorativo, la correlación de esta palabra un sistema restrictivo de libertades, entre otras.

Víctor Cabezas

Víctor Cabezas
Quito, Ecuador


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El mundo contemporáneo está regido por un discurso social y mediático tendiente hacia el posicionamiento de un arquetipo cultural hegemónico. Después de la caída del muro de Berlín, el marketing capitalista se ha anotado importantes logros; establecer a la palabra “socialismo” como un adjetivo peyorativo, la correlación de esta palabra un sistema restrictivo de libertades, entre otras. Reincidentemente cuando trato de explicar o defender las ideas y principios del socialismo moderno – que, entre otras cosas es aún vago y ambiguo- me topo con eminentes falacias argumentativas como “¿pero no viste como fracaso en la Unión Soviética?”.

Generalmente construimos conceptos absolutos como “la Unión Soviética falló, ergo, el socialismo fracaso”. Estos conceptos se erigen a partir de comparaciones con referentes ideales. Comparar Rusia con Estados Unidos – el ideal occidental capitalista- es incoherente e ingenuo. Consideremos que más del 70% porciento del territorio Ruso es inhabitado y con condiciones climáticas extremas; cuatro de cada cinco rusos habitan en la zona occidental europea. Las dos guerras mundiales dejaron un país devastado, la diversidad étnica -acorde a numerosos estudios- representa una traba de facto para la concreción de un modelo de desarrollo productivo que integre a la nación toda. Propongo poner en contexto la comparación de la Unión Soviética con un país con valores culturales occidentales y un modelo de desarrollo capitalista, digamos Brasil.

El gigante sudamericano debería ser un Estado con un importante nivel de desarrollo humano, recordemos que concentra una considerable cantidad de los recursos naturales de Sudamérica y, al haber una cohesión social por rasgos culturales comunes, se podría decir que existen condiciones sociológicas apropiadas para un sistema de producción holista. La historia en Brasil está muy alejada del ideal descrito. Las cifras más generosas sobre bienestar humano comparado, datan que 1 de cada 10 brasileros tiene un estándar de vida igual al ciudadano europeo promedio, mientras que 80% vive en condiciones similares a África. Seguramente a este 80% de brasileros sumidos en la pobreza y sufriendo los efectos sociales de uno de los países mas desiguales del mundo, el esquema de vida de un Soviético le hubiese parecido ideal. Se podría argumentar que, económicamente, la Unión Soviética fue un fracaso, sin embargo el propio Banco Mundial en un informe Global de 1999 describió a este país, junto con otras Naciones socialistas, como “sociedades de éxito relativo que se desarrollaron separados del mercado internacional”.

Después de la caída del muro de Berlín se desvanecen la mayoría de países socialistas en Europa y, subsecuentemente, se introduce la alternativa ideológica inmediata: el capitalismo. Se implanta lo que, debatiblemente, podría ser considerado un modelo neoliberal en los países europeos legatarios del socialismo. Sin perjuicio del discurso mesiánico con la que llegó el capitalismo, las reformas económicas y políticas han sido una catástrofe para la mayor parte de la población. En República Checa los porcentajes de pobreza paso de 5,7% en 1989 al 18,2 % en 1992. Las calles de Praga y Varsovia sufrieron el impacto social de tener tiendas de ropa y centros comerciales frente a una creciente pobreza y asentamiento de estructuras político- económicas promotoras de desigualdad.

El fracaso de la URSS ha sido un triunfo mediático de occidente. Frente a Gobiernos y sectores sociales dispuestos a generar cambios estructurales en las relaciones de poder y teorizar un nuevo modelo de socialismo, resulta siempre conveniente recordar que “la Rusia comunista y todo sus aliados ya fracasaron”. Un cliché muy recordado y a su vez peligroso, transfigura la historia al molde de intereses políticos. Observemos el mundo contemporáneo sujeto a un discurso de “democracia occidental ”, libre mercado y globalización. A 24 años de la caída de la Unión Soviética el 1% de la población mundial tiene lo que el 99% necesita ¿ha fracasado el socialismo? ¿ha triunfado la democracia?