Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
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La imagen es todo

María Fernanda Egas
Miami, Estados Unidos

Querer ganar una batalla mediática cuando no está ganada la guerra en los tribunales internacionales puede resultarnos más caro de lo imaginado.

María Fernanda Egas
Miami, Estados Unidos


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Querer ganar una batalla mediática cuando no está ganada la guerra en los tribunales internacionales puede resultarnos más caro de lo imaginado. Especialmente si tomamos conciencia de que salen directamente de nuestro bolsillo todos los costos de estos actos de aparente solidaridad que han engrosado las fortunas de celebridades por visitar la Amazonia ecuatoriana, meter su mano en el pozo Aguarico-4 y salir inmediatamente registrados en medios de comunicación y redes sociales apoyando la campaña gubernamental “La Mano Sucia de Chevron”, con la cual se pretende forzar el pago de la sentencia de Lago Agrio por más de 9 mil millones de dólares.

Porque este desfile de celebridades no fue de cortesía. Aunque las autoridades del Ecuador omitieron siempre mencionar los honorarios de artistas como Mía Farrow –US$188 mil- y Danny Glover -US$330 mil- según la agencia de relaciones públicas MCSquared, domiciliada en Brooklyn, Nueva York, en los formularios de la ley FARA recientemente entregados -y que casualmente habían olvidado declarar- como se exige a toda organización que realice actos de propaganda de un gobierno extranjero en territorio estadounidense.

Recordaremos que según un informe, MCSquared representada por María del Carmen Garay, habría recibido mensualmente 534 mil dólares durante 12 meses, de los cuales la justificación más frecuente era la elaboración de memorandos y monitoreo de medios. El contrato firmado el 12 de abril del 2013 entre el Secretario de Comunicación, reconocido como el administrador del contrato, la Embajadora del Ecuador en Washington, y MCSquared, alega como justificación al plan del Buen Vivir y a la necesidad de que Ecuador se defienda “de las fuerzas que buscan calladamente debilitar la creciente imagen de liderazgo mundial del presidente del Ecuador”, una serie de actividades que exigían la absoluta confidencialidad de MCSquared.

Es conocido que Farrow y Glover no fueron los únicos en “solidarizarse” con el gobierno del Ecuador en su campaña de presión a la opinión pública internacional sobre la sentencia de Lago Agrio, que la Corte RICO de Nueva York en un juicio iniciado en octubre del 2013 acabó determinando como fraudulenta. La lista es larga pero varios costos aún son desconocidos, como pudiera ser la visita en noviembre del 2013 de la nieta del biólogo marino francés, Alexandra Cousteau, quien también ofrece sus servicios de conferencista en la misma agencia de Glover.

René Pérez de Calle 13, Daryl Hanna, Luis Eduardo Aute, y más celebridades venidas desde Alemania, Polonia, Turquía, Brasil, Cuba, Corea del Sur… ¿fueron visitas de cortesía o en qué cuentas están registrados sus honorarios? Si la agencia MCSquared no habría sido responsable de todas estas contrataciones, quién fue? MCSquared apenas ha justificado menos de dos de los US$6,4millones de dólares que le fueron pagados. Y algunos de estos pagos comienzan a ser rebatidos por los supuestos beneficiarios.

Lo cierto es que las cuentas del Buen Vivir y la imagen de liderazgo mundial del presidente del Ecuador nos vienen costando una millonada de la que apenas sabemos, como que por una publicación en el Washington Post en agosto del 2013 fueron más de 107 mil dólares; una pauta en el Houston Chronicles por Fitzgibbon Media, otra agencia subcontratada por el gobierno de Ecuador, nos costó más de 158 mil dólares. Que el evento de la comunidad ecuatoriana en Nueva York en abril de este año durante la visita presidencial costó más de 167 mil dólares. Una conferencia de prensa en la Columbia University en habría costado 18 mil dólares. La visita de la Alcaldesa de Richmond a Ecuador que también generó polémica en la prensa americana por no haberla declarado como “regalo”, fue nuestra cortesía por 4.500 dólares. Y pagos por la CUPRE II, conferencia sobre “periodismo responsable” organizada por el gobierno ecuatoriano cuyo invitado estrella, el economista William Black, el mismo autor de “El milagro ecuatoriano”, nos costó más de 64 mil dólares según ha declarado MCSquared.

También hay que considerar que esta no es ni la primera ni la única agencia fuera del Ecuador que ha recibido el dinero de los contribuyentes ecuatorianos. En total sería una decena de agencias de lobby facturando más de 10 millones de dólares entre 2009 y 2014 en los Estados Unidos, según una reciente investigación publicada en el diario El País, de España.

La actividad de relaciones públicas y comunicacional del gobierno del Ecuador contra Chevron no se habría limitado a pagar invitaciones a celebridades, quienes gozaron de visitas a la Amazonia, a Carondelet y hasta a las paradisíacas Islas Galápagos. Más de 40 representaciones diplomáticas del Ecuador en el mundo se dieron a la tarea de conformar comités de apoyo a la causa y actividades como marchas, eventos en universidades, o exposiciones fotográficas –como aquella inaugurada por el Canciller del Ecuador en España en noviembre del año pasado.

Otros costos desconocidos aún como la producción de spots animados y de alta definición subtitulados en 6 idiomas, ?quién los ha financiado?

También debe de tener un costo el manejo de cuentas en redes sociales. De acuerdo a lo informado por la propia petrolera, existirían 10 páginas web, 24 páginas de Facebook y 26 cuentas de Twitter antiChevron. ¿Nos dirán que sus administradores no cobran?

Que las celebridades utilicen su imagen como mejor consideren y apoyen las causas que quieran es común y no deslegitima su talento artístico. Se dice que el cantautor cubano Silvio Rodríguez goza de una vida de privilegios mientras le canta a su pueblo hambreado la trova con la que Fidel promociona su revolución dentro y fuera de la isla. Fue público que el actor Gerard Depardieu renunció a su nacionalidad francesa para no tributar en su país natal y socialista y prefirió volverse ruso.

Todo ello es parte de la doble vida de las celebridades. Para ellos, la imagen es todo. Y para el gobierno también.