Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
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Los jovenes: la esperanza de la democracia en Venezuela

Martina Vera
Boston, EEUU

Las elecciones no hacen la democracia; a esta también la constituyen la libertad de expresión, el equilibrio de los poderes del estado y el respeto a los derechos ciudadanos.

Martina Vera

Martina Vera
Boston, EEUU


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Las elecciones no hacen la democracia; a esta también la constituyen la libertad de expresión, el equilibrio de los poderes del estado y el respeto a los derechos ciudadanos. Alfredo Grafe, líder de movimientos estudiantiles en Venezuela, reconoce que a pesar de que en su pais varios de esos requisitos no se respetan, mientras el oficialismo gane en las urnas, prevalecerá el mito de que se vive en democracia. Afortunadamente, El joven de 21 años, acude a Boston portando buenas nuevas: un cambio hacia la democracia real se anida en Venezuela entre estudiantes y lideres, varios, de oposición. ¿De qué depende que ese cambio germine? Todo apunta a que las nuevas alternativas políticas interesadas en ello deben cuidar su discurso y demostrar aprender de los errores del pasado.

Asumir errores y aprender de ellos

Grafe y sus colegas universitarios, quienes estudian en Caracas, no solo hablan de la situación actual de su país con un tono conciliador, sino que también emplean un discurso refrescante con una vista panorámica del oficialismo, sin asumir una perspectiva particular. Así, los jóvenes reconocen que es necesario recordar y aprender de la historia del país, para comprender la posición actual de Venezuela y saber cómo reinstaurar una verdadera democracia en ella.

Recordemos entonces que, cuando Chávez llega al poder, Venezuela afronta una ardua crisis económica, padece desprecio hacia los corruptos partidos de siempre y, sobretodo, vive un divisionismo social marcado (a pesar de que ese último se sienta hoy con mayor fuerza). Chávez, a quien algunos catalogan más de oportunista que de reformista, se populariza como la figura del cambio y su imagen perdura décadas y trasciende su muerte. Asumimos entonces que, para derrotar al oficialismo en Venezuela, es necesario abandonar la forma de hacer política, anterior a la epoca de Chávez, que llevó a Venezuela a su hastío. Error que no se asume es error del que no se aprende. Por ahora, no todos los políticos de oposición asumen ese error.

Reconocer los aciertos del Chavismo

En los aciertos ajenos detectamos nuestros propios errores. Es importante entonces, reconocer los aciertos del oficialismo en Venezuela, arguye Grafe. ¿A qué aciertos puede referirse? Al límite que Chavez le puso a la intervención extranjera y privada en recursos cuya explotación debía destinarse al beneficio común del país y no al de unos pocos. Al retome del control de la empresa petrolera PDVSA y la inversión en infraestructura y educación, dos elementos que durante años tomaron asiento en la sala del olvido. Finalmente, a la reducción de un 70% en los índices de pobreza absoluta en el país que cita Mark Weisbrot del Centre of Economic and Policy Research.

Reconocer los aciertos del Chavismo no implica olvidar sus errores y vendarse los ojos ante la represión a opositores, privación de la libertad de expresión, el desastroso manejo del petróleo, la asfixiante inflación que afronta el país y la escasez de productos. Sin embargo, a pesar de sus varios y latentes errores, el nivel de popularidad del Chavismo se posicionó sobre el 50% durante más de 14 años (Univisión), y no reconocerlo, le cuesta a la oposición la empatía de quienes ya no están contentos con el oficialismo pero carecen de un impulso que los lleve a optar por otra alternativa.

Maduro es débil, el Chavismo fuerte y la oposición frágil

“Que el 78% de los venezolanos declaren no estar conformes con Maduro no convierte a ese 78% en opositores del Chavismo”, alega con certeza Alfredo Grafe. El joven reconoce que aunque el actual presidente no goza de la alta popularidad de su antecesor, el legado de su partido es santificado entre muchos. Sin embargo, ese descontento general contra Maduro, será un buen primer paso hacia otras alternativas políticas. Y en ese punto, hablo de forma hipotética, porque, si bien la oposición de Venezuela no se ataca mutuamente, tampoco se cuenta unida, factor que le evita acaparar los votos suficientes para ganarle al oficialismo.

La clave es conseguir el voto masivo

Mientras la oposición se encuentre dividida en Venezuela y no actúe en un frente único, difícilmente conseguirá los votos necesarios para ganar al oficialismo con un amplio margen, requisito necesario para denunciar cualquier fraude electoral que pueda existir. De acuerdo a Grafe, “es importante primero tener los votos para luego exigir las condiciones electorales y sin un amplio márgen a favor, no se puede reclamar fraude”. Véase como ejemplo la elección del 2013, donde Capriles, derrotado por un mínimo margen declara que no denuncia fraude electoral del que se siente víctima, porque para que dicha queja tenga real impacto, es necesario ganar de manera indiscutible.

La vista panorámica local que ofrece Venezuela es mas alentadora dentro del país que fuera del mismo. Los responsables de este atisbo de esperanza son los jóvenes, que se proponen construir una democracia rechazando la mentalidad caduca de sus antecesores y empleando un discurso fresco, conciliador y pacífico. Ellos son quienes se toman las calles con mayor audacia y sentimiento. Falta que los adultos facultados para generar un cambio se contagien y abandonen el sectarismo.