Ecuador. jueves 19 de octubre de 2017
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¡Gracias por tanto, Lleyton Hewitt!

Marcelo Aguirre
Guayaquil, Ecuador

El pasado domingo arrancó el que es, probablemente, el más triste de todos los Abiertos de Australia en la historia del tenis.

Marcelo Aguirre
Guayaquil, Ecuador


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El pasado domingo arrancó el que es, probablemente, el más triste de todos los Abiertos de Australia en la historia del tenis. El motivo, el retiro de Lleyton Hewitt, el deportista de oro que ha sido mimado por los australianos desde hace más de 20 años. Hewitt, a pesar de ya no estar en la élite de los ránkings de la ATP, sigue jugando en la arena Rod Laver, en el mejor horario, en el primer Grand Slam de la temporada tenística. Ya que los organizadores del torneo tienen muy presente que ningún jugador puede convocar tanta gente en el país australiano como lo hace Lleyton, a pesar de que hay varios australianos con mejor presente tenístico que ‘Rusty.

Un año atrás, en este mismo torneo, tras caer en primera ronda, Hewitt decidió que era hora de dejar el tenis. Fue Benjamin Becker, el mismo que retiró a Andre Agassi, quien forzó a Hewitt a considerar el retiro. Pero no podía dejarlo en ese momento, tenía una última misión que cumplir: Devolver a su país a la élite del tenis mundial en la Copa Davis, así que decidió realizar un año más de carrera, y, después de darle a Australia el paso a las semifinales de la última Copa Davis, Hewitt llega a este Abierto de Australia a despedirse con su gente.

El mayor rival de Lleyton Hewitt en su vida profesional, fueron sus propias lesiones. Luego de perder ante Marat Safin la final de Australia en 2005, la carrera de Lleyton se vio afectada por un sinnúmero de lesiones y problemas físicos que mermaron su rendimiento como profesional. Hewitt debió pasar 5 veces por el quirófano, sufrió reconstrucciones en su cadera y pie. Ningún deportista profesional había vuelto a competir luego de una cirugía de reconstrucción en los pies, sin embargo Hewitt volvió al ruedo, y meses después venció a Roger Federer en la final de Brisbane. Hewitt se las arregló para recuperarse de cada una de sus lesiones y siempre seguir adelante. En mi opinión, el vencer este tipo de impedimentos físicos, fue el logro más grande del australiano en su larga carrera.

Hewitt, a nivel profesional, ha logrado cosas que dificilmente serán igualadas por otros tenistas. Tiene récords que Federer, Lendl, Sampras, Djokovic, Perry y todos los otros tenistas han visto imposibles de superar. Hewitt rompía récords y barreras desde su debut como profesional, a los 16 años venció a Andre Agassi y antes de los 20 ya había ganado la Copa Davis. Hewitt, es el tenista más joven en alcanzar el número uno del ránking mundial de la ATP, puesto que mantuvo cerca de 80 semanas. A los 20 años, Hewitt ya contaba con títulos de Masters, Grand Slams y Copa Davis. También obtuvo en dos ocasiones la Copa de Maestros, protagonizando encuentros inolvidables como la final del 2002 ante Juan Carlos ‘Mosquito Ferrero. Ganó Wimbledon en el año 2002 y la Copa Davis por segunda vez en el año 2003, venciendo en un partido épico a Roger Federer en las semifinales, donde se terminó imponiendo tras haber perdido los 2 primeros sets. Ahora, Hewitt es el capitán del equipo australiano de tenis, donde espera seguir colaborando para que su país vuelva a lo más alto del tenis.

A todos estos logros, hay que sumarle su título deportivo más importante: El Abierto de los Estados Unidos en 2001. Hewitt llegaba como promesa al torneo en Nueva York, ciudad que se arrodillaba ante el tenis de Pete Sampras, número uno del mundo y probablemente de la historia. Sampras llegó a la final sin haber perdido su servicio, nadie había podido doblegar el saque del norteamericano a lo largo del torneo. Por otro lado, llegaba Hewitt, quien con mucho sufrimiento se abrió paso entre los grandes y se metió sorpresivamente en la final. El joven australiano quebró el servicio de Sampras en el primer juego del partido y silenció la cancha del Arthur Ashe tras vencer a Sampras en sets corridos. Lamentablemente, Lleyton nunca tuvo el reconocimiento que merecía, puesto que horas después de vencer a Sampras, un atentado terrorista sacudió Nueva York y llenó de horror las portadas de todos los diarios a nivel mundial. Nadie habló de Hewitt.

Ahora, un año después de que el australiano anunció una hermosa retirada junto a su gente en el Abierto de Australia, nuevamente las portadas se inclinan hacia las noticias negras y dejan a Lleyton sin el reconocimiento que merece. La BBC decidió publicar supuestas acusasiones de amaño de partidos y la noticia acaparó toda la atención de la prensa, dejando nuevamente a Hewitt en páginas de reparto.

Por estas razones, he decidido , de la manera más corta y humilde posible, darle a este gigante australiano el reconocimiento y la justicia que merece. Su corazón, entrega y superación debe servir de ejemplo para todo deportista en el planeta Tierra. Hewitt nos ha enseñado que superarse a sí mismo y a las adversidades es más gratificante que superar a otros en una cancha. Por lo tanto, lo hecho por Lleyton debe ser inmortalizado en libros y películas, que seguramente serán vistas en algún futuro no muy lejano por amantes del tenis y del deporte en general. Mis amigos jamás entendieron porque seguí toda mi vida a Hewitt y no a un tenista más mediático y ganador, y es que puede que Hewitt no tenga tantos títulos como ellos, pero sin duda ha sabido acaparar la atención de la gente con la entrega que pone en cada segundo de su vida, dentro y fuera de las canchas.

Por último, debo felicitar a David Ferrer, ya que fue él quien acabó con la carrera profesional de Hewitt en un partido memorable, donde varias personas soltaron más de una lágrima.

¡Gracias por tanto Lleyton! el deporte te despide por lo alto, llegaste como desconocido y te vas como leyenda.