Ecuador. Lunes 5 de diciembre de 2016
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El aniversario

Juan Carlos Díaz-Granados Martínez
Guayaquil, Ecuador

Anoche tuve el honor de asistir al aniversario de fundación número cincuenta de una empresa familiar.

El 90 % de las compañías del mundo son familiares. Por eso no se entiende el motivo para que un gobierno agreda a la sociedad civil incrementando el impuesto a la herencia.

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Los países más competitivos no castigan a sus ciudadanos con impuestos a la herencia, porque desmotivan el interés de formar un patrimonio. Los patrimonios son resultado del esfuerzo y riesgo. Representa el saldo legítimo después del pago de diferentes tributos que el fallecido realizó en vida. Es maravilloso poder celebrar a una empresa que ha triunfado en la libre competencia y no por favores especiales del gobierno.

El año pasado, el país proclamó masivamente que #MiTrabajoEsParaMisHijos. Las personas no trabajan para mantener a los burócratas de un gobierno que gasta improductivamente más de lo que le ingresa. Igual que un drogadicto al que han despojado de su dosis de ingresos por los altos precios del petróleo, el gobierno intenta arrebatarle todo lo que pueda a los ciudadanos, a pesar de que debería hacer lo contrario, esto es: promover el crecimiento económico.

En su afán recaudatorio, el socialismo del siglo XXI alega que el impuesto a la herencia será cobrado solamente a los que poseen un patrimonio superior a ciento setenta y siete mil dólares. Parte de la premisa equivocada de que las sociedades son inmóviles, es decir, que el pobre seguirá siendo pobre y el rico siempre será rico; cuando lo que se debe impulsar es la generación de la mayor cantidad de oportunidades para que los pobres lleguen a ser ricos. Así crece un país: en el momento en que más personas tienen mayor poder adquisitivo.

El que una tercera generación logre, vía herencia, la propiedad de una empresa no garantiza nada. El mundo evoluciona. Tal vez el producto que vende la compañía heredada ya no sea necesario o los herederos no sean lo suficientemente hábiles para mantener a la compañía competitiva. Si los herederos no son eficientes, la empresa tampoco perdurará y el dinero se diluirá en la sociedad, ofreciendo oportunidades a terceros. De hecho, el 75 % de las empresas familiares no sobreviven a la tercera generación. Es importante que los accionistas de la compañía hayan planificado con anticipación cómo se producirá la sucesión de manera ordenada, para mantener eficiente la gestión administrativa.

En el aniversario que presencié, la familia dueña había promovido la creación de una fundación dedicada a fomentar con la cultura y la educación. Eso se logra solamente mediante el éxito empresarial. La mayoría de las personas que lo obtienen quieren devolverle a la sociedad lo que han recibido de ella, pero en libertad. Para los socialistas del siglo XXI las donaciones son obligatorias, lo cual es un contrasentido.

Para lograr más exportaciones no petroleras se deben firmar acuerdos de libre comercio que amplíen nuestro mercado de consumidores a miles de millones de personas, que además nos permitirán adquirir conocimientos tecnológicos que no tenemos. Hay que bajar los impuestos para que se reactive el comercio y conquistar capitales que vengan a generar más emprendimientos y fuentes de trabajo.

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