Ecuador. domingo 22 de octubre de 2017
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Correa dice en Colombia que Glas y él son odiados por ser costeños

El expresidente Rafael Correa, en Bogotá, entrevistado por el director de la Revista Semana, Rodrigo Pardo, el 23 de septiembre de 2017. Captura de pantalla.

El expresidente Rafael Correa ha mencionado el regionalismo como una de las causas de su ruptura con el actual Presidente Lenín Moreno, ante la pregunta del periodista Rodrigo Pardo, director de la Revista Semana, quien le pide que explique su ruptura con quien él mismo auspició como candidato.


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Correa, que ha visitado Bogotá, para dictar una conferencia en la Universidad Nacional de Colombia el pasado viernes, ha acusado de traición a Moreno, y ha añadido otra variable.

 “Para analizar la política ecuatoriana no puede limitarse al eje ideológico izquierda-derecha; hay otro eje muy marcado: Sierra-Costa (…) Siempre ha habido un grupo muy centralista, que nos trata despectivamente como ‘los monos ladrones, ignorantes’, que cree que todo debe dominarse desde Quito, etc., que estaba muy resentido, porque desde hace 10 años un costeño estaba en la presidencia. Y esa dimensión regional es sumamente importante; probablemente más importante que la dimensión ideológica”, dice Correa.

“Esto se agravó –ahora uno cabos- en el 2013, cuando mi vicepresidente aquel entonces, Lenín Moreno, después de 6 años, dice ‘yo no quiero ya participar’ –él es de la Sierra, nació en la Amazonia pero toda la vida vivió en Quito-, y yo propongo como candidato a la vicepresidencia a Jorge Glas, que también era de la Costa, pero los dos vivíamos en Quito. ¡No se imagina la presión que tuve!: ‘que cómo es posible, se rompe el equilibrio regional…’. Qué equilibrio regional, somos un solo país; la mitad de la lista nacional (de AP) era de Quito, por favor”.

Y añade: “Yo nombré a Jorge Glas porque necesitaba quien impulse los sectores estratégicos (hidroeléctricas, petróleo, refinería, multipropósitos, etc.), que era la nueva etapa que yo anuncié en la campaña del 2013 que tenía que seguir el país. Eso nunca me lo perdonaron, lo tenían muy guardado. Por eso, desde el inicio odiaron a Jorge Glas; me odiaban a mi pero no tenían justificación. Hasta que aparecieron casos de corrupción y ya justificaron su odio. (Hoy) todos somos corruptos, hay que ‘descorreizar’ al país, hay que perseguirnos por todos los medios, entonces todo se justifica… Ahí hay parte de la explicación, pero lo que ha pasado es increíble”.