Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Mantas, carpas y “corazones ardientes” para vigilia papal en Quito

Miles de voluntarios llegaron al parque Bicentenario de Quito para prestar su contingente en la misa papal mientras en el interior se realizan las ultimas adecuaciones. Foto API.

Con mantas, carpas y plásticos para guarecerse de la lluvia, pero también con “corazones ardientes”, pasaron la noche de este lunes decenas de miles de fieles que llegaron al Parque Bicentenario de Quito para asistir hoy a la misa multitudinaria que oficiará el papa Francisco.


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“Vamos a soportar”, porque “Cristo pasó mucho más que esto… Cuánto sufrió en el desierto. Para nosotros esto es muy poco”, comentó a Efe Rosiel Moreira, agente de pastoral de la parroquia Cristo Salvador, de Pichilata, en la ciudad andina de Ambato, quien llegó junto a un centenar de feligreses para ver al “santo papa”, como se refirió a Francisco.

Los seguidores del pontífice, muchos de ellos llegados de otras provincias y hasta de Perú y Colombia, países vecinos, se diseminaron por la enorme extensión pasadas las 17.00 horas (22.00 GMT) cuando se abrieron los accesos, pero su llegada coincidió con un aguacero que enfrió la tarde, aunque no el entusiasmo de la gente.

Mientras se instalaba con su grupo sobre el césped mojado, Moreira hizo una pausa para comentar la importancia de la visita papal “en un momento tan duro que el país está viviendo en lo económico y lo político. Pero pienso que solamente la presencia de él va a servir para que bajen las tensiones, para que se calmen las aguas y el país siga adelante, como hasta ahora está caminando”.

Ecuador vivió hasta vísperas de la llegada del papa cerca de un mes de manifestaciones en rechazo a varios proyectos legislativos que hubieran elevado los impuestos sobre las herencias y la plusvalía.

Grupos de fieles y de voluntarios iban tomando posiciones para desplegar sus tiendas de campaña en el frío atardecer, dispuestos a afrontar una noche de vigilia que durará hasta las 05.00 horas (10.00 GMT) cuando se rezará el rosario, preámbulo de la misa.

Diego Daza, líder de un equipo de 25 jóvenes voluntarios, consideró que el frío contribuiría a reforzar la unidad entre los fieles. “Con el frío hasta vamos a pegarnos más y a vivir con el espíritu más cercano”, aseguró.

Recibir al público, guiar a las personas a ocupar los cuadrantes en los que se ha dividido el parque y darles un trato amable y cercano es la misión de estos voluntarios, que buscan en el evento papal un aliciente para su vida interior.

“Viví hace 30 años la visita de San Juan Pablo II y es un recuerdo que quedó para toda mi vida”, dijo Daza, quien confía en revivir aquella experiencia, ahora con Francisco.

También comentó que las vivencias de estas jornadas del papa en Ecuador servirán para dejar un recuerdo “perenne hasta el final” de su vida.

“Y, por otro lado, es (importante) para mi familia y para mi país. Este es un país hermoso que necesita muchas bendiciones”, agregó.

Entre cánticos, oraciones y algunos bailes que ayudaban a atenuar el frío del anochecer, los feligreses fueron ocupando el parque, preferentemente la zona que se extiende ante el gran templete construido para la celebración de la misa de mañana.

Cris Ramos, una estudiante universitaria de Quito no ocultaba su entusiasmo ante esta “fiesta católica”, que aseguró que vive “con mucha alegría”.

La presencia de Francisco en su país, que forma parte de una gira que también lo llevará a Bolivia y Paraguay, es “una experiencia única” y un “regalo” que agradece “a la vida y a Dios”, dijo la joven al recordar como ayer, cuando el pontífice llegó a Quito, sintió que su corazón “quería salirse del pecho”.

Como Cris, miles de personas aguardan como un hito histórico el acontecimiento al que asistirán este martes, un evento por el que creen que vale la pena soportar frío y lluvia para dar la bienvenida al primer pontífice latinoamericano.

Se espera que cientos de miles de personas asistan a la misa del papa en el Parque Bicentenario, que estará precedida por un encuentro en el mismo lugar entre el pontífice y los obispos, al que seguirá un recorrido en papa móvil entre el público que, con seguridad, servirá para tornar en calor el frío de la noche. EFE [I]