Figueredo llega extraditado a Uruguay y es trasladado a juzgado

El expresidente de la Conmebol, Eugenio Figueredo, a su llegada a Uruguay, extraditado de Suiza, el 24 de diciembre de 2015. EFE

MONTEVIDEO, Uruguay (AP) — El expresidente de la Conmebol Eugenio Figueredo llegó el jueves a Uruguay procedente de Suiza y fue de inmediato conducido a un juzgado de crimen organizado para responder por una denuncia de corrupción en el fútbol.

Figueredo ingresó al juzgado sin hacer declaraciones. Su abogada, Karen Pintos, dijo a la prensa que Figueredo «viene en un estado de salud delicado, y no hay que olvidar su edad, 83 años, y que llega tras un viaje de muchas horas».

«Estaría dispuesto a colaborar con la Justicia con lo que él sabe en lo que tiene que ver con el ámbito de la Conmebol», afirmó la abogada Karen Pintos.

La abogada ya manifestó que, en caso de que su cliente sea enviado a prisión, pedirá que se le otorgue el beneficio de la reclusión domiciliaria en virtud de su avanzada edad y sus supuestos problemas de salud.

El fiscal de crimen organizado Juan Gómez ya adelantó que pedirá a la jueza Adriana de los Santos que procese con prisión a Figueredo por los delitos de estafa y lavado de activos.

Figueredo llegó a Uruguay luego de que la justicia de Suiza aceptara un pedido de extradición de Uruguay y le diera prioridad respecto a un reclamo similar de Estados Unidos.

El caso en Uruguay comenzó con una denuncia penal que presentaron clubes y el sindicato de jugadores profesionales, que acusaron a la Conmebol de haber desestimado ofertas de empresas que pagarían más por la transmisión de los torneos continentales Copa Libertadores y Copa Sudamericana.

Fabián Pumar, secretario general del sindicato de futbolistas, dijo a la AP en 2014 que «entre 2011 y 2013 los jugadores uruguayos que actuaron en torneos continentales dejaron de ganar más de cuatro millones de dólares por las decisiones arbitrarias de Conmebol».

El Departamento de Justicia estadounidense acusó a Figueredo de crimen organizado, fraude electrónico y lavado de dinero por su participación en la trama de sobornos a cambio de los derechos comerciales de torneos, incluyendo la Copa América. Esos delitos conllevan una pena máxima de 20 años de cárcel. También lo acusó de mentir al «declarar que sufría de demencia severa» para evitar tener que someterse a pruebas de civismo y de inglés cuando recibió la ciudadanía estadounidense en 2006.

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