La estadounidense Chloe Kim, de 17, oro en snowboard

Chloe Kim de los EE. UU. En acción durante la final del Halfpipe femenino de Snowboard en el Bokwang Phoenix Park durante los Juegos Olímpicos PyeongChang 2018, Corea del Sur, 13 de febrero de 2018. (Fénix, Corea del Sur) EFE / EPA / SERGEI ILNITSKY

Phoenix Park (Corea del Sur), 13 feb (EFE).- La estadounidense Chloe Kim, de 17 años, sobrepasó los pronósticos que la señalaban como favorita con una espectacular exhibición en el ‘halfpipe’ de Phoenix Park, donde este martes se proclamó campeona de los Juegos Olímpicos de Invierno, en Pyeongchang.

Kim, cuádruple ganadora del ‘superpipe’ de los X Games, que ya hubiese apuntado al podio en los Juegos de Sochi (Rusia), donde no la permitieron competir, al tener de aquella sólo trece años; logró este martes su victoria más bonita. En el día adecuado y en el sitio justo: Corea del Sur. La tierra de sus abuelos. Donde aún tiene familiares.

La niña prodigio de Long Beach, que comenzó a practicar el snowboard en Mountain High -asimismo en California- ya mostró sus cartas en la primera de las tres rondas de una prueba que se decide con la mejor valoración de toda la jornada.

Kim se colocó claramente en cabeza tras la primera ronda, en la que sus trucos fueron valorados por los jueces con 93.75 puntos, a los que la que más se acercaba -con 85.50- fue la china Jiayu Liu, que acabaría celebrando la medalla de plata como un triunfo. Dada la absoluta imposibilidad de que alguien mejorase este martes la soberbia actuación de la estadounidense.

Queralt, sexta tras la primera ronda (59.75), que venía de ganar la Copa del Mundo de Snowmass (EEUU) -donde había batido a Kim- y de acabar tercera la de Laax (Suiza), mantuvo esa plaza tras la segunda, en la que obtuvo su mejor valoración de la jornada (de 67.75 puntos).

Una ronda en la que la flamante campeona se permitió un fallo que no la costó el liderato; en la que Liu mejoró su puntuación a 89.75 y en la que la estadounidense Kelly Clark -que acabaría siendo cuarta- ascendió al tercer puesto provisional (81.75).

Clark mejoró su puntuación a 83.50 en el último intento, pero su compatriota Arielle Gold la arrebató el podio con un ejercicio de 85.75 en el muy soleado pero más gélido aún Phoenix Park.

Donde Liu arriesgó a tope en su última ronda, pero se cayó. Por lo que antes de afrontar su tercera bajada, Kim ya sabía que era campeona olímpica.

No contento con eso, el ‘bebé volador’ sacó el dragón que lleva dentro y se exhibió en su último ejercicio, en el que repitió un 1080 para sacarle aún más brillo al oro y subir la nota a 98.25.

Es decir, a un punto y 75 centésimas de la nota perfecta. Que ya había logrado a los quince años.

El plan de Queralt era ‘planchar’ la tercera ronda después de haberlo hecho en la segunda ronda, pero, según ella misma explicó en la zona mixta de Phoenix Park, se había caído haciendo el ‘backside 9’ -truco que sólo ella domina- en la ronda de entrenamientos y no quiso “hacer el mismo truco directamente”, por lo que salió con otro.

En tercera ronda fue a por todo. Ejecutó el ‘backside 9’, pero al arriesgar demasiado, llegó con demasiada velocidad y no lo aterrizó bien. No pudo mejorar su puntuación y acabó cediendo la sexta plaza a la china Xuetong Cai, campeona mundial en la estación española de Sierra Nevada (Granada) el año pasado, que subió hasta 76.50.

La rider de Sabadell (Barcelona), que disputará dentro de dos semanas el ‘US Open’ en tierras norteamericanas, que indicó a Efe que se marcha “bastante cabreada, por no poder ‘planchar’ la ronda que tenía preparada”, se lo tomó, no obstante, con bastante filosofía.

“Es lo que hay. Hay que seguir trabajando”, dijo Queralt, de 28 años, antes de afirmar que no descarta preparar unos quintos Juegos.

La inconformista Kim mejoró su sobresaliente alto hasta rozar la matrícula en Phoenix Park. “Aunque ya tenía el oro, sabía que lo podía hacer aún mejor”, dijo.

“La tercera ronda demostró que me lo merezco. No me lo puedo creer aún, estoy en un ‘subidón’ de adrenalina. Soy muy feliz”, explicó Chloe Kim tras su brutal exhibición en el ‘pipe’ surcoreano. EFE

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