Lo que no se puede decir
Guayaquil, Ecuador
Prohibidos como estamos por la máxima autoridad que rige nuestro país por contadas horas, de referirnos ni de chiste a quienes el domingo van a sufrir la angustia de no saber si al final del día podrán considerarse queridos, odiados, despreciados o ignorados, es decir, los candidatos, tenemos -los incluyo a ustedes- la penosa necesidad de desviarnos del tema y tratar de buscar una alternativa que no nos acarree una multa de cien mil dólares, que no los tienen ustedes y yo menos.
